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JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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SU TÍTULO recuerda al mismo tiempo a 'Siete vidas' y a '7 días, 7 noches', y no sé si será casualidad. '7 días' es el título de la nueva comedia (sitcom, la llaman) de Cuatro, rótulo que se completa con una picantona alusión: '7 días al desnudo'. Es la primera serie de ficción clásica que lanza Cuatro a la arena; hasta ahora había servido inventos como 'Chicas en la ciudad' o 'Ke no' que, a despecho de su carácter innovador, han pasado completamente desapercibidas. Esta nueva, '7 días al desnudo', recupera el corte clásico de las telecomedias al uso y recurre a actores habituales del género: Javier Veiga, Iñaki Miramón, Laura Pamplona, Patricia Conde La cosa va de un semanario de información política que, por exigencias comerciales, tiene que virar hacia la crónica rosa y la escandalera profesional. El argumento enlaza, sin duda alguna, con una de las tendencias vigentes en el mundo de la comunicación, de manera que no puede considerarse mal traído. Pero el tono empleado no es nada crítico ni comprometido, sino que busca deliberadamente la sonrisa. Por supuesto, una cosa es que la busque y otra es que la encuentre: la proporción de 'gags' que dan en la diana puede evaluarse en torno al 20%; el resto es bastante vulgar. La cuota de pantalla de este estreno estuvo en el 4,1%, quizá para hacer honor al nombre de la cadena que la emite. Cifras al margen, el mundo que '7 días' refleja se atiene estrictamente a los cánones del universo joven-y-urbano, es decir, un paisaje donde sólo hay amor (o sexo, incluida la falta de él) y trabajo (o dinero, también incluida la falta de él). En estos retratos no aparecen jamás conceptos como familia, naturaleza, comunidad, arte, religión, ciencia, cultura. Toda la existencia se limita a un escenario afectivo-laboral que, después de todo, no deja de ser una buena descripción del modo de vida contemporáneo o, por mejor decir, del modo de vida que a nuestro pesar nos quieren imponer. Para calibrar adecuadamente el problema basta imaginar qué pasaría si, en un episodio de este tipo de series, el protagonista se marchara al bosque con unos niños o acudiera a un museo para disfrutar de las figuras del Greco: son hipótesis, sencillamente, imposibles. Y por eso nos indican hasta qué punto el género joven-y-urbano ha mutilado deliberadamente una parte de la vida -quizá, precisamente, la única parte que da sentido a la vida-. Se dirá que este tipo de honduras no pertenece al género narrativo en cuestión. Pues bien, yo creo que este es precisamente el problema: la falta de hondura. Uno se levanta de ver '7 días al desnudo' con la penosa impresión de que hallarse exactamente igual que antes de verla. Intrascendencia en estado puro.

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