Artista

«En muchos aspectos, la fealdad te hace ver la relatividad de la vida»

El creador salmantino ha montado en el Musac un gran circo en el que las deformidades de los feriantes actúan a modo de espejo y devuelven al espectador su imagen más grotesca

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Cristina Fanjul - león
León

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Enrique Marty (Salamanca, 1969) ha creado en el Musac una gran parada de los monstruos, un cuadro del Bosco en el que los espectadores pueden ver la niña que levita, el hombre de las siete cabezas o la mujer serpiente en un mundo que conjuga la sorpresa y lo mágico con la realidad y la trampa. El artista confiesa que Flaschengeist es un intento de sobrecoger al espectador para que, a través del miedo, éste llegue a una situación catártica. -¿Puede decirse que «Flaschengeist» es una gran exposición de espejos que nos devuelven nuestra propia imagen? -En cierto sentido si. Es más, en uno de los lugares de la exposición he tratado de reflejar precisamente eso. El espectador llega a uno de los monstruos que más miedo y, a la vez, más ternura inspira. Se trata del hombre sin brazos y sin piernas. En el momento en que te introduces en la celda para observarlo tú también te conviertes en objeto de la observación ajena, en un personaje de esa feria. El resto de los espectadores te mira, te contempla. -¿Porqué esa atracción por lo sórdido? -Lo sórdido no me atrae particularmente, aunque tampoco trabajo de manera exclusiva con lo que me gusta. Mis preferencias van por lo misterioso, lo mágico, aquello que no resulta evidente, por lo siniestro en el aspecto freudiano del término. Hoy en día se tiende a relacionar lo siniestro con lo tétrico, pero para mí, lo siniestro es algo que provoca sobrecogimiento dentro de la más absoluta normalidad, y ese sobrecogimiento es el que después te lleva a la catarsis. -¿Hay conexiones entre «La familia», su anterior trabajo en el Musac, y éste? -Si. La familia se realizó casi como una documentación familiar, empleando la mía propia como ejemplo de todas las demás. Es un álbum de fotos y una reflexión sobre la pintura. En ambas obras hay dos frentes: investigación plástica y artística. Vuelvo a lo que le decía antes. Con el presente trabajo, igual que con el anterior, buceo en el misterio que se produce en nuestro entorno habitual. Una feria es un lugar al que acudimos a divertirnos, pero sabemos muy poco de la vida de los feriantes, y bajo el tíovivo siempre hay telarañas. Desde el punto de vista iconográfico, puede decirse que ambas obras son un análisis social y una referencia a lo siniestro dentro de los ambientes que consideramos hogareños. -Hay una obra de Sartre, «A huis clos», que esconde uno de los pensamientos más lúcidos del siglo XX. Se trata del repetido «El infierno son los otros». Me da la impresión de que esa feria del Musac es un poco eso. -Estoy totalmente de acuerdo con esa apreciación, y la psicología freudiana es precisamente eso, un catalizador. Pero, prefiero que la gente que acuda a la exposición se haga su propia composición, que, se encuentre lo que se encuentre, todo sea sin previo aviso. Mi obra, o al menos eso intento, no trata de dar respuestas y, las preguntas, si las hay, ni siquiera las planteo yo. No creo que una obra tenga una sóla lectura. -¿Hay una vuelta a la estética medieval, época en la que el arte tendía a una estética terrible como manera de enseñanza? ¿Qué predica usted? -Me gusta situarme en el momento actual, pero no puedo olvidar que tengo detrás toda la carga de la historia del arte. Respecto a lo que me indica, creo que me identifico más con el barroco que, por debajo de todo el oro y la purpurina, de la carne, de todas las mujeres de Rubens, esconde una gran tragedia camuflada. Europa estaba, como ahora, sumergida en un momento complicado y, también como ahora, si rascabas el oro te encontrabas con una calavera. -Kierkegaard decía que la fealdad es una forma de comunicación que nos ayuda a recuperar la realidad del aquí y el ahora. -Si, la fealdad te hace ver la relatividad de la vida. -¿Es más real entonces la belleza que la fealdad? -Considero que una imagen de extrema belleza te proporciona unos códigos y un lenguaje que no llevan necesariamente a un pensamiento real y activo. Puede que te quedes dormido ante ella. No me malinterprete, no es que en mi casa tenga arañas colgando del techo y, efectivamente, los conceptos de fealdad y belleza son muy relativos. Piense en el lenguaje que utiliza uno de los mejores y más terribles poemas del mundo: La Divina Comedia . Es tan oscuro que necesitas un Virgilio que te guíe. Dante no está precisamente haciendo una oda a la belleza. -Su obra formaría parte de lo que Hitler denominaba arte degenerado... -Si, puede que el gran exterminador y acuarelista me incluyera entre las vanguardias a eliminar. -¿Cuáles son sus proyectos? -El próximo año expondré en varios países europeos. Además, en enero estren la escenografía del último proyecto de Cristina Hoyos en Madrid. -¿Qué opinión le merece el Musac? -Es sin duda uno de los mejores museos del mundo. Todo el que lo conoce así lo atestigua.

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