Pérez-Reverte reflexiona sobre la condición humana en su nueva novela
El escritor Arturo Pérez-Reverte se aleja, en su nueva novela, El pintor de batallas , de las aventuras y acción trepidantes que hay en otros libros suyos para reflexionar sobre la condición humana, el arte y la ciencia y contar una historia «dramática, terrible y desoladora». «El ser humano está continuamente bajo la bota del horror, y frente al horror no hay solución posible, sólo cabe el consuelo», afirmó el escritor. Antes de dedicarse de lleno a la escritura, Pérez-Reverte fue corresponsal de guerra durante veintiún años (de 1973 a 1994), y esa experiencia le ha venido bien sin duda para construir el personaje principal del libro, Andrés Faulques, fotógrafo de guerra que recorre el mundo buscando «la imagen definitiva» y «la regla oculta que ordenaba la implacable geometría del caos». La naturaleza de las cosas «La idea de la novela es que el azar es cuestionable. Todo en el Universo responde a una arquitectura cósmica, por decirlo de alguna forma. De ahí a decir Dios nada más que hay un paso, pero no: esto no tiene nada que ver con Dios, está en la naturaleza de las cosas, no es una inteligencia superior», afirmó. Pérez-Reverte sabe de qué habla cuando utiliza la palabra «violencia» Por eso critica a los intelectuales -prefiere no dar nombres- que «viven de marear la perdiz y de exprimir las palabras como limones». El autor vuelve «a Troya» en la novela y le da la razón a los clásicos griegos: «Homero tenía razón», concluyó el autor cartagenero.