Música y lirismo en el calor de la noche

La apertura del ciclo de conciertos de Eutherpe para el 2006 fue excelente

Publicado por
Mª Dolores García - león
León

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El pasado sábado la acogedora sala de audiciones de la Fundación Eutherpe abría sus puertas a una nueva temporada de conciertos, cuya principal finalidad es dar a conocer jóvenes intérpretes, que no siempre son tan noveles. En el caso del recital ofrecido por la cantante grancanaria Amanda Serna y la pianista madrileña Nuria Guerras, fue uno de ellos. Ambas mostraron sus incuestionables dotes profesionales y plasmaron un equilibrado y delicioso concierto con Mozart como protagonista. Los 250 años del nacimiento del salzburgués fueron la excusa más apropiada para dejar patente ante una sala a rebosar, de la categoría de estas dos magníficas intérpretes. Amanda Serna es una joven soprano lírico pura, de timbre cálido y amplio registro, dueña de una más que solvente técnica que además de desenvolverse con soltura en escena con esa seguridad y aplomo que le otorga el profundo conocimiento de lo que canta, sabe trasmitir con perfecta dicción y toda suerte de matices las arias más comprometidas, sorteando los pasajes menos agradecidos con el empaque y la técnica de los consagrados. No en vano una de sus más queridas maestras ha sido Teresa Berganza de la que parece haber heredado esa asombrosa facilidad para encarar los complejos roles de las óperas del austriaco. Comenzó el recital con una serie de arias de concierto como Abendempfindung y Der Zauberer , que cautivaron de inmediato a los asistentes por esa facilidad innata que Amanda parece irradiar en las exposiciones, donde la línea de canto no pierde jamás el color aunque a veces el fiato la exija un poco más de volumen para no apurar en demasía algunos finales de frase. Con perfecta vocalidad, y acompañada con mimo por Nuria, que sabe donde dejar respirar a la solista o donde atacar los pasajes más cantábiles con la suavidad requerida, Amanda Serna fue desgranado esas delicadas gemas mozartianas con hondo lirismo y cuidada línea, hasta alcanzar momentos sobrecogedores como el siempre agradecido Porgi Amor de Las Bodas de Fígaro , en los que la emoción pugnaba por ensombrecer el fraseo, algo que no permitió en ningún momento con inteligente criterio, y cinceló cada grupo de frase con estilo y buen gusto. En Una donna a quindici anni de Cosi fan tutte , dejó claro que Amanda es mujer hecha en la escena, desenvuelta, atrevida y hasta pizpireta. Nuria Guerras, se ciñó con habilidad y maestría a su compañera, dejándola expresarse con esa facilidad que otorga la experiencia y el haber trabajado en profundidad cada una de las arias. En la segunda parte se alternaron Bizet, Donizetti y Mozart, en una serie de arias con pasajes de singular fuerza expresiva - Me voila seule, dans la nuit » ( Pescadores de Perlas )- o O, nube che lieve , de María Stuarda , a los que la voz de Amanda se ceñía con perfecta ductilidad y que requieren una contenida dramatización. Finalmente, Come scoglio de Cosi fan tutte, volvió a mostrar las cualidades canoras de esta joven soprano, brindando a un público atento y entregado una sincera recreación de esa Fiordigili inquisitiva y revindicadora. Mención especial merecen las traducciones y lectura que de cada uno de los textos iba haciendo la también soprano Gloria Ruíz que hicieron más atractivo y comprensible un recital exigente y carismático.

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