Está considerado por muchos como el más grande pianista del mundo
León recibe a Grigori Sokolov, el «divino zar de San Petersburgo»
El mítico intérprete ruso ofrece esta noche en el Auditorio obras de Beethoven Bach y Schumann

Sokolov ganó el prestigioso Premio Tchaikovsky con dieciséis años
Pocos pianistas en el mundo gozan hoy día del prestigio y la reputación del ruso Grigori Sokolov, debida especialmente a su forma de entender la interpretación pianística, considerada como una de las más enérgicas y radicalmente individualistas que existen en el panorama mundial de este instrumento. Si a eso le unimos que es un músico que de inmediato se le reconoce por la calidad de su sonido y por el silencio sobrecogedor y atento que irradia mientras toca, entonces podemos hacernos idea, sólo de una forma aproximada, de lo que significa escuchar y estar presentes en un concierto de Sokolov, el «divino zar de San Petersburgo». Cuarenta años después de que Grigori Sokolov ganase a los dieciséis años uno de los concursos internacionales más prestigiosos, el Tchaikovsky en 1966, el mundo ha sido bendecido con lo que un crítico americano ha denominado como «una clase de pianismo, musicalidad y arte que uno pensó se habían perdido para siempre». Avalado desde muy joven por Emil Gilels, y reconocido como destacado artista dentro la vida musical rusa desde su adolescencia, Sokolov ha alcanzado para los amantes de la música y del piano de todo el mundo prácticamente la categoría de lo mítico. Hoy por hoy, Sokolov es considerado por muchos como el más grande pianista de nuestros días. Desde su primer recital importante, que tuvo lugar en Leningrado cuando contaba con sólo doce años, Sokolov ha sorprendido constantemente a su público con un repertorio lleno de vida, y con la enorme, casi tangible, fortaleza de su música. Haciendo poco uso del pedal y de una articulación asombrosa, Sokolov hace manar del escenario una variedad de sonidos casi ilimitada. Sin límite parece también su paleta de colores, que acompaña de una imaginación espontánea y de un control mágico de la línea melódica. Sus interpretaciones son poéticas a la vez que individuales, y su elasticidad y libertad rítmica le hacen probablemente muy diferente a todos los demás pianistas. Estilo y concepción propios Aquellas personas que están familiarizadas con su arte dicen sentirse particularmente atraídas por la naturalidad existente en su manera de tocar el piano, que no revela influencia de pasados maestros: su estilo y concepción musical son propios, a la vez que únicos. Cualquiera que sea el repertorio que interpreta, una pavana de William Byrd, una tocata de Bach, una mazurca de Chopin, o un preludio de Ravel, suena como algo nuevo, hasta el punto de que hasta las sonatas más populares de Beethoven pueden ser redescubiertas como si de una nueva pieza se tratase. Pero toda esta magia tiene una base terrenal. Sokolov sabe más acerca de los pianos Steinway que muchos técnicos, y antes de sentarse a tocar uno de estos instrumentos lo «despieza» para conocer así todos sus secretos. Hora: 20.30. Entradas: 18 euros (platea) y 12 (anfiteatro).