OPINIÓN
Barja: el olvido y la memoria
DEBEMOS felicitarnos todos y en especial a los que han impedido que el Memorial Ángel Barja desapareciera del mapa porque tras un año de mutismo y ante el silencio más sospechoso por parte de sus responsables organizativos, hoy por fin vuelve a sonar su música en León y en días sucesivos por toda la provincia, algo que nunca debió dejar de suceder. Debemos felicitarnos también porque parece ser que la obra instrumental del maestro de Terroso va a ver la luz en una edición rigurosa, cuidada y puesta al día por un musicólogo leonés de toda garantía, Igoa Mateos, lo que hará posible que, a falta de la edición fundamental de su trabajo más importante como es la obra coral, ésta deje ahíta otra importante laguna de su producción de cara a futuros estudios para quienes deseen buscar influencias en su importante obra camerística. Pero todavía queda mucho por hacer y sobre todo por publicar y difundir. Y si la memoria no nos falla, eso había quedado atado y bien atado en Diputación desde los tiempos de Pérez Ruiz. Sin embargo, circunstancias de diversa índole han ido paralizando esas publicaciones, esas catalogaciones y, sobre todo, esos estudios en profundidad que no se podían hacer por falta de material, de disponibilidad y de ganas. No basta con celebrar anualmente un Memorial que cada vez va a menos en lo que al aspecto musical se refiere, porque cada año se recortan o se desvían los presupuestos para otros menesteres que, dicen, son también parte del Memorial. Y si la memoria no nos falla, hace tres o cuatro años se trabaja con cifras que rondaban el equivalente a los siete millones y medio de pesetas y ahora está por los cinco. Repito que no es suficiente con digitalizar su obra en más de medio centenar de cedés y encerrarla bajo siete llaves en los archivos, de tal forma que cuando alguien la quiere consultar se las ve y desea para verlo, y como ha sucedido en numerosas ocasiones a musicólogos y a un servidor que no lo es, tener que irse con las manos vacías porque intentar ver aquello es como entrar en los archivos vaticanos. Hay que editar la obra de Ángel con rigor, hay que difundir la obra de Ángel con pasión, hay que estudiarla con interés, e interpretarla y publicitarla con visión de futuro, pero también hay que mantener viva la llama de su memoria celebrando anualmente este Memorial que habría sido el 19º de no ser porque la música continúa siendo la hermana pobre, los intereses políticos económicos cabalgan en estos momentos por otros derroteros y, sobre todo, porque el compositor era un músico que vivió en León y se murió hace mucho... mucho tiempo y ya casi no me acuerdo... El fósforo está barato.