| Reportaje | Una década de misterio |
¡Si son cuatro piedronas! El Museo de la Historia de la Ciudad (San Marcelo) El anfiteatro (en dos criptas de Cascalerías) Puerta Obispo (restos de la puerta y termas) El depósito de San Pedro (un aljibe) La muralla (los romanos construyeron cuatro) El co
Más de 600 personas bajaron a la cripta de Puerta Obispo el primer día que abrió sus puertas al público. Cinco arqueólogos resolverán las dudas de los visitantes durante este mes, que no cerrará ni los fes

Entre los primeros visitantes a la cripta hay dos jubilados de esos asiduos a las obras. Llevan horas merodeando por el lugar. Primero, tomaron posiciones. Pero tuvieron que echarse a un lado para dejar paso a la comitiva de autoridades y medios de comunicación que irrumpió a la una de la tarde. Finalmente, lograron su propósito de entrar. -¡Bah, si son cuatro piedronas! -exclama el más alto sin ocultar un tono de decepción. --¿Y qué quieres que quede de los baños romanos? -Que no son los baños; que son los baños de los baños, o sea, los urinarios. -¿Estás seguro? -No sé, algo he leído. Pero mira tú en esos paneles. -Es que no me he traído las gafas. En los paneles informativos, con abundantes fotografías, planos y recreaciones de edificios, se explica cómo era el primer campamento romano y sus principales construcciones. También hace días que han traído del viejo consistorio de San Marcelo cuatro maquetas que reflejan las cuatro murallas sucesivas levantadas por los romanos. Son obra de Juan Carlos Ponga, como otra que lleva en la cripta desde el principio y que reconstruye la Puerta Principalis Sinistra, cuyos restos pueden verse «al natural» a sólo unos pasos. En menos de cuatro horas, más de 600 personas desfilaron por la cripta de Puerta Obispo. Tienen curiosidad por ver unas misteriosas ruinas que no se habían enseñado antes. Amilivia afirmó ayer que la apertura de la cripta es definitiva. Pero muchos tienen sus dudas. Han esperado diez años para hacer un viaje en el tiempo. Apenas había que descender unos pocos escalones para retroceder 2.000 años. La gruta se puede recorrer de cuatro zancadas. Los visitantes reciben un tríptico realizado hace diez años y que nunca pudo repartirse hasta ahora. En él hay una imagen (la que aparece en estas páginas del momento de la excavación) y un breve resumen de cómo era la Porta Principalis Sinistra y de las termas. De la puerta se explica que estaba flanqueada por dos grandes torres gemelas. En la cripta están los restos de la torre norte y hay huellas del paso de los carros por las piedras. El arqueólogo municipal, Victorino García, durante la visita oficial matutina, hace detenerse a la comitiva ante las «quicialeras» que hacían girar la puerta de doble hoja y cuatro metros de alto. Al otro lado están las letrinas (los baños de los baños que decía el jubilado). Aún no hay fecha de apertura, pero sí una subvención de la Junta para concluir la rehabilitación del viejo consistorio de la plaza de San Marcelo para transformarlo en Museo de la Historia de la Ciudad. En su interior mostrará maquetas de cómo evolucionó la ciudad del primer campamento de la Legio VI, hasta la actualidad. También fotografías, planos y piezas originales. Han aparecido dos tramos del anfiteatro en sendas excavaciones de la calle Cascalerías. Uno de ellos ya está preservado en una cripta. El otro, está ahora en plenas excavaciones y también se conservará, según un acuerdo firmado por la constructora Carriegos con el Ayuntamiento, en una cripta de 386 metros cuadrados. Sólo hay cuatro anfiteatros en el mundo similares a este. Tras diez años cerrada, esta cripta, construida en 1996, preserva restos de las termas, las letrinas de las termas y de Puerta Obispo (la Puerta Principalis Sinistra), que daba acceso al campamento por el Este. Las termas sobrepasaban originariamente las dimensiones de la Catedral. Es el primer conjunto arqueológico conservado «in situ» en una cripta. El aljibe romano de la plaza de San Pedro ha pasado desapercibido, «devorado» por un aparcamiento. Con la nueva ruta se pondrán en valor estos restos, que permiten conocer cómo se abastecía de agua el campamento romano. Hay restos de conducciones en el Cid o en Carbajal de la Legua, donde apereció un acueducto. La muralla de cubos o tardorromana es la última de las cuatro que construyeron los romanos. En algunos puntos de la ciudad es posible ver vestigios de las anteriores. En San Isidoro se conservan restos de la anterior. La ruta romana contempla la posibilidad de subir a la muralla en algunos tramos. En el solar de Santa Marina donde aparecieron las primeras evidencias de la Legio VI, así como parte de una coraza de un soldado, se construirá a tamaño real un barracón o contubernia de aquella Legio VI Victrix. También se rehabilitará el caserón de Víctor de los Ríos en Puerta Castilla para convertirlo en aula arqueológica. Los restos aparecieron en un solar de la calle San Pelayo. Ha habido una larga polémica para impedir que los dueños edificaran en esta parcela y destruyeran unos restos únicos en el mundo. Los Principia de la Legio VII se asientan, en este caso, sobre el cuartel general de la Legio VI.