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Y descubrió a los leoneses Lanzarote
El artista canario Sergio Molina presentó en Tráfico de Arte su performance sobre Lanzarote y su exposición «Isla»
Sergio Molina en un momento de la intervención
Carlos de la Varga ha llegado ya a su Espacio Inventado número 12 , una docena de originales interpretaciones del arte en la calle, de arte nuevo en vivo y en directo. El protagonista del evento, Sergio Molina, llegó con los pies descalzos desde Arrecife de Lanzarote, y tal que si estuviera caminando por una de las playas de su isla afortunada, plantó los pies descalzos en la duras piedras de la plazauela de Torres de Omaña, allí donde manda la imagen airosa del Arco Peregrino. Portaba el artista un saco negro colmado de sal marina. Con ella, con la sal, fue creando muy lentamente, arrastrando los pies en el intento como si fuera un papón penitente portando uno de los pasos semanasanteros, una gran espiral que los espectadores siguieron hasta penetrar en la sala para ver la exposición, Isla . «Cuando intervengo y hago acciones performance, -explico el artista- estas van intrínsecamente unidas al proyecto de la exposición, en este caso a «Isla». Para una isla la sal es un elemento básico. En Lanzarote ha dado de comer a mucha gente. La espiral pretende representar mi realidad en el tiempo, un encuentro con lo que nos mueve y nos conmueve o nos impulsa como seres humanos que somos». En la entrada de Tráfico de Arte el espectador recibe como primera sorpresa, colgado del techo con un ruda cuerda, un caldero colmado de agua hasta los bordes. «También el agua -comentó Molina- es fundamental en una isla y está hermanada con la sal. El agua nos rodea, del agua vivimos, por cierto que en mi isla el agua es muy escasa y por lo tanto muy apreciada. Para mí el agua significa colmar necesidades, dar sentido a la vida». En la estación siguiente otro caldero, este vacío. «Este caldero es un recuerdo a la sequía, pero tiene también unos significados que quisiera que fueran distintos para nada espectador, es un símbolo muy abierto, que cada uno debe de interpretar según sus ideas, según sus deseos, según sus ambiciones o sus recuerdos». Y rodeándolo todo, una larga serie de pequeñas transparencias fotográficas, en la que se pueden ver distintos aspectos geográficos de la isla. Las diversas actividades que en ella se desarrollan, sus paisajes y sobre todo sus gentes. «Es el testimonio -dice Molina- de una experiencia en el transcurrir del tiempo. Nos remite al pasado, nos habla del presente y aventura algunos elementos del porvenir. Habla del futuro que puede tener mi isla de Lanzarote. Es, pues, lo que hemos tenido, lo que tenemos y lo que podríamos tener¿ en definitiva, lo que existe. Es una instalación vivencial a través de la que podemos movernos como lo hacemos en la vida cotidiana». Los pies de los cofrades de la procesión que siguió en el tiempo a la performance, se llevaron la espiral propuesta por el artista, sembrando de sal marina las vetustas calles del casco viejo de la ciudad vaya usted a saber con que ocultos significados. La vida sigue. Horario y lugar: De 18.00 a 21.00 horas. De lunes a viernes. Calle Serranos 2.