Diario de León

El trabajo, premiado en Saldaña y Toreno, ha sido seleccionado por el Festival Internacional de Annecy

El leonés Juan Carlos Mostaza estrena el corto «Broken Wire» en el Emperador

La película es una historia de amor y celos con un toque de intriga, al estilo Hitchcock

El director Juan Carlos Mostaza en Nueva York

El director Juan Carlos Mostaza en Nueva York

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Ricardo Suárez - león
León

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Juan Carlos Mostaza, profesor de efectos visuales en la escuela de cine de Ponferrada, es el principal artífice de Broken Wire, un cortometraje de animación realizado en tres dimensiones que a partir de hoy se proyecta en el Teatro Emperador en todas las sesiones, como complemento a la película en cartel. Un sorprendente trabajo, a medio camino entre el cine clásico y las nuevas tecnologías, que narra «una historia de amor y celos con un toque de intriga, en el estilo del cine clásico de Alfred Hitchcock, con un final inesperado». Mostaza, que se ha encargado del guión, dirección, producción, fotografía y nuevas técnicas, ha invertido más de un año en la realización de un trabajo que ya ha sido premiado en Saldaña y Toreno, habiendo sido asimismo seleccionado para participar en el prestigioso Festival Internacional de Annecy. Un brillante debut en el séptimo arte que ha tenido un largo proceso de postproducción. «Miguel González y Jorge Manuel Pérez, se encargaron de la sonorización, como es todo en 3-D tuvieron que inventarse todos los sonidos porque no había nada grabado, y Oscar Xiberta compuso una banda sonora para orquesta sinfónica que ha sido interpretada por la Orquesta de las Juventudes Musicales de la Universidad de León. Hubo que contactar con el músico, que compusiera la partitura viendo las imágenes ya realizadas, buscar el día para poder grabar la orquesta, conseguir dinero para poder hacer la mezcla de Dolby en Madrid y el trasnfer a 35 milímetros..., todo eso fue alargando el tiempo». Este rendido admirador de Steven Spielberg sacrificó horas de sueño para poder realizar una historia protagonizada por criaturas hechas de alambre. «Queríamos hacer algo de animación partiendo de un elemento que no fuera real, que no fuera humano, queríamos un elemento muy sencillo que se moviera en un entorno complejo. Es una historia de intriga y ayudaba mucho que los personajes fueran muy fríos, de hecho no tienen cara, ni ojos ni boca, ningún tipo de expresividad, dejando al espectador que se imagine qué es lo que está pensando el personaje en ese momento». Pese a las dificultades iniciales, especialmente en materia económica, «cuando presentas el proyecto no todo el mundo cree en él, la gente se anima cuando ve el resultado, pero claro, ya es un poco tarde (risas)», la continuidad está asegurada debido a que «se han creado tecnologías nunca utilizadas en cine que van a permitir poder desarrollar otras producciones en diez veces menos tiempo de lo que se tardaba hasta ahora». ¿Para cuando un largometraje? «Antes hay que aprender muchas cosas, no quiero meter la pata por tener prisa».

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