El Albéitar acoge una nueva tertulia literaria en torno la figura del sacerdote de Valderas
Bernardino Hernando: «De Lama fue un maestro y puede seguir siéndolo»
El periodista y escritor habla hoy de su relación con quien fue director del Diario de León
¿Por qué es bueno recordar la figura, la obra y el legado de Antonio González de Lama? Para responder a esta pregunta acude el veterano y laureado periodista Bernardino M. Hernando a la última obra de Kapuscinski, Viajes con Heródoto . Allí puede leerse «Todo recuerdo es el presente». Hernando, que hoy participa en El Albéitar en el ciclo de tertulias de la Asociación de Amigos de don Antonio González de Lama con la conferencia La eternidad está en la memoria. Recuerdos de don Antonio y «Claraboya» , asegura que no sólo «es bueno recordarlo todo», sino que es especialmente necesario «recordar lo que nos puede seguir empujando a vivir». En este sentido, reflexionó, «González de Lama puede seguir siendo un maestro». «Me enseñó mucho más que literatura -recuerda-. Nuestra relación era amistosa, de confianza, algo extraño entre un profesor y un alumno». Y sin querer mitificarlo -aunque él lo tenía como una especie de «oráculo», dice -, una de las cosas más importantes que le sucedió en su compañía fue que le «enseñó a pensar». «No era un profesor de dar muchos datos y fechas, sino más bien alguien que te estructuraba la cabeza», asegura este escritor, poeta y profesor, quien confiesa pensar, ante algunos temas, exactamente «como pensaría Antonio González de Lama ante ellos». Encauzar a los alumnos Es precisamente esa cualidad que tenía el que fuera director del Diario de León de «poner en el camino de la vida» uno de los aspectos más destacados por la práctica totalidad de sus alumnos. «Esa, y el sentido común que transmitía», destaca Hernando, quien informa además de que la editorial Visor acaba de sacar a la luz una edición facsímil completa de todos los números de la revista Claraboya , fundada por el sacerdote de Valderas. Con respecto al hecho de que esta publicación no tuviera una continuidad en el tiempo, piensa Bernardino M. Hernando que en el prólogo de la anteriormente citada edición facsimilar se narra cómo se produjo ese cierre. « Claraboya se editaba por cuenta de la Diputación de León, y por aquellos años, 1963, 1964, un número de la revista debió caer en manos del entonces ministro de Información, Manuel Fraga, quien montó en una cólera de las suyas y se puso en contacto rápidamente con la Diputación». Ésta, «atemorizada», se apresuró a cerrar el grifo. «Por entonces -recuerda- la revista publicaba cosas de poesía cubana, gallega, traducciones hasta de autores turcos, etc.». De todas formas, « Claraboya había cumplido ya su ciclo, su misión», cree Hernando. Este escritor y periodista, premio Luca de Tena en 1991, columnista, profesor titular de Periodismo en la Universidad Complutense y autor de numerosas obras de ensayo, narración y poesía, afirma también que las enseñanzas de De Lama «sobreviven bien, como las de cualquier otro maestro». «Las enseñanzas de quienes no son maestros no sobreviven, se quedaron en los accidentes, siempre cambiantes. Pero los siglos no modifican el corazón de la gente». Pide Hernando que no se hable tanto del maestro y que se le sea más. «Habría que reeditar todos aquellos artículos que escribió en el Diario. Sería una cosa estupenda». Hora: 20.00. Lugar: El Albéitar. Sala Gordón Ordás. Entrada: libre y gratuita.