El oasis de La Residencia de Estudiantes celebra dos décadas de su segunda vida tras la guerra
«Si la Residencia de Estudiantes no existiera, el legado de muchos de los grandes intelectuales del siglo XX, la memoria del exilio y de 'La Edad de Plata' se hubieran perdido». Así lo asegura José García Velasco, director de esta institución desde su «resurrección» en 1986 hasta el 2005. Una institución que celebró ayer el vigésimo cumpleaños de su 'segunda vida' con un acto institucional en la misma colina de los chopos que fuera la casa de García Lorca, Dalí o Buñuel. Fue una velada a la que se sumaron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la ministra de Educación y presidenta del Patronato rector, Mercedes Cabrera, y la actual directora de la Residencia de Estudiantes, Alicia Gómez Navarro. Fundada en 1910 por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la Residencia de Estudiantes fue sin duda alguna hasta el año 1936 el primer centro cultural de España y una de las experiencias más fructíferas de creación, difusión e intercambio científico y artístico de la Europa de entreguerras. El estallido de la guerra civil supuso el final de la primera etapa de este excepcional «laboratorio pedagógico» que acogió a algunos de los mayores talentos de siglo XX, y que tuvo entres sus residentes a Federico García Lorca, Salvador Dalí o Luis Buñuel. Es hoy una institución privada dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que vela por el legado y la memoria de lo más brillante del exilio, de Cernuda a Altolaguirre, pasando por Alberti, María Zambrano y Ortega y Gasset, y de los premios Nobel, Juan Ramón Jiménez, Severo Ochoa y Santiago Ramón y Cajal. Atesora en su archivo más de 180.000 documentos y una biblioteca especializada con más de 125.000 volúmenes. «Hemos recuperado un patrimonio devastado, saqueado y expoliado que, de no haber sido por la Residencia, hoy estaría perdido y no podríamos haber devuelto a la sociedad» insistía García Velasco. El 12 de junio de 1986 se inició el proyecto de 'resucitación' de la institución con dos objetivos: la recuperación, conservación y difusión de la memoria de la 'Edad de Plata' (1868-1936) -uno de los periodos culturales más brillantes de nuestra historia reciente en la que caben la generación del 27 y el exilio-, y la atención a las transformaciones y retos que se plantean en la cultura