Historiadores y escritores avalan el papel literario de la mujer en la posguerra
La historiadora Carmen Domingo y el escritor Isaac Rosa reivindicaron ayer , respectivamente, la «olvidada labor literaria» de las mujeres durante la posguerra y el compromiso de los autores que mejor reflejaron «la represiva realidad» de esa época. Rosa denunció durante su ponencia, enmarcada dentro del curso 75 años de la República: Los escritores ante la guerra civil y la posguerra , organizado por la Universidad Complutense en El Escorial, la falta de memoria histórica que arrastra el país, en el que «apenas hay espacio para la reflexión y la investigación». El escritor sevillano, de 32 años, criticó la visión de la posguerra que ha llegado hasta la actualidad y dijo que «los que no hemos vivido ese periodo no podemos creernos sin más el discurso simplificado que nos han enseñado». «La literatura es una de las partes que fomenta la memoria histórica, y lo cierto es que la mayoría de los escritores que vivieron la guerra y la posguerra no pudieron reflejar la realidad de su tiempo», afirmó el autor de novelas como La malamemoria . Almudena Grande La escritora Almudena Grandes ha rememorado ayer a todos aquellos que sufrieron el dolor de los campos de concentración durante los años de la posguerra a través de la vida de tres figuras que padecieron el desarraigo del exilio en Francia: Antonio Machado, Manuel Altolaguirre y Max Aub. Grandes revisó en el curso 75 años de la República: Los escritores ante la guerra civil y la posguerra, organizado por la Universidad Complutense en El Escorial, la experiencia vital de estos tres autores, que compartieron «la derrota, el dolor y el maltrato en el país vecino, reflejando la angustia de aquel momento». «Machado muere apenas un mes después de decidir exiliarse a Francia. Muere de angustia, solo, en compañía de su madre. Su muerte es el símbolo del destierro, una amargura que separa los destinos del pueblo español y francés», afirmó Grandes. La suerte de Manuel Altolaguirre, entonces miliciano de la cultura, «no fue mucho mejor». Salió a Francia con lo puesto y fue internado en un campo, el cual «no tenía nada que ver con los que estamos acostumbrados a ver en las películas». Estos eran en realidad «playas rodeadas de alambradas, sin barracones, sin agua potable ni comida».