| Las recomendaciones de hoy | EL INVENTO DEL MALIGNO CUATRO (+1) MANERAS DE ACABAR CON EL MUNDO | CUATRO | 23.05 CSI MIAMI | TELECINCO | 22.00 CUATRO VUELTA CICLISTA A ESPAÑA | LA 2 | 15.45 | Las recomendaciones de hoy | PROGRAMA | CADENA | HORA PROGRA
Un tsunami, un meteorito, un virus mortal y una explosión nuclear «Online» A la tenista se la llevó el monstruo El ciclismo busca solvencia social Título cuerpo 35 2 líneas género Título cuerpo 35 Título cuerpo 35 Título cuerpo 35 Títulodfh shisdfiudfi si
La sequía catódica del verano no es tan dramática como la que reseca nuestras tierras y restringe el consumo de agua, pero también es preocupante. Si de los responsables televisivos se adueñara el sentido común, echarían el cierre en julio y agosto, manteniendo servicios mínimos para informativos. No lo verán nuestros ojos, pero el recurso a repetir contenidos o a emitir productos de calidad ambigua acaba provocando una especie de desdén hacia la tele, lo cual para sus detractores también tiene sus ventajas... Los de Cuatro no son menos y reemiten el muy interesante documental de la BBC (ya visto en mayo), Cuatro maneras de acabar con el mundo con el añadido + 1 para intentar disimularlo. El tal no es otro que el escatológico filme El día de la bestia , de Álex de la Iglesia. De esa manera, cuela. Con todo, vale la pena. Recrea cuatro catástrofes basadas en predicciones científicas, con imágenes generadas por ordenador al mejor estilo Hollywood: Un gigantesco tsunami originado en las islas Canarias que afectaría a la costa Este de EE. UU.; un enorme meteorito que impactará y al que se combate con misiles cuyos trozos destrozarán Berlín; un virus mortal que amenaza Gran Bretaña y encierra a sus habitantes en sus casas; y finalmente el más apocalíptico, una explosión nuclear que pulverizaría el planeta. Usted no ignora que avanzamos raudos hacia la televisión del futuro. Todos los años lo proclama alguien en cualquier curso de verano. No es sólo la TDT, sino también la tele por Internet y los mil placeres audiovisuales que cabrán, comprimidos, en nuestras delgadas líneas de teléfono. Claro que para ello se precisa que la línea funcione, y eso es harina de otro costal. En España todo depende de unas solas manos: las de Telefónica. Y si por azar cae sobre usted la maldición del fallo técnico, puede prepararse para un calvario burocrático que deja chico al Castillo de Kafka. Seguro que usted tiene ya alguna experiencia al respecto. Yo le contaré la mía. Tras varias horas sin línea, pedí socorro a Telefónica. Un individuo de acento magrebí me respondió con evasivas. No me sorprendieron las evasivas, sino el acento: ignoraba que Telefónica contratara inmigrantes para la atención al público. El hombre, por cierto, se limitó a decirme que pasaba aviso al servicio técnico y que ya me llamarían. Pero yo necesitaba línea, de modo que aquello no me solucionaba nada. Tras una charla prolongada y no exactamente fácil con aquel caballero, y viendo éste que mi irritación crecía, me pasó con un superior ¡que también era magrebí! Confieso que me fascinó la abundancia de extranjeros en Telefónica. La fascinación, no obstante, cedió ante el cabreo supino que me produjo la intervención del «superior» en cuestión: «Usted -me dijo en tono enérgico- tiene que asumir su responsabilidad como cliente de Telefónica (sic) y aceptar el reglamento de reparaciones». De nada sirvió que le explicara que no, que el cliente era yo y que quien tenía que asumir responsabilidades era él, por prestar un servicio defectuoso. La conversación terminó abruptamente. Y a todo esto, ¿cómo es que llamas a Telefónica y no paran de salirte marroquíes? Desconcertado frente a la hueste agarena, hice averiguaciones y obtuve la siguiente explicación: no es que la compañía acoja inmigrantes en verano, sino que Telefónica tiene una oficina en Marrakech y, en caso de saturación de líneas, la llamada salta al otro lado del estrecho. De manera que quien tenía que informarme sobre el problema de mi línea, en un remoto paraje montañoso de la España profunda, era un honesto ciudadano de Marrakech. Dirán que esto es la globalización. Sea: globalización de la incompetencia, porque la línea seguía sin funcionar. Melancólico, eché un vistazo a esos textos semifuturistas en los que avezados expertos hablan de la televisión del futuro, de la oferta infinita a través de Internet, del universo inagotable de los servicios on line. Pero ¿qué pasa si falla la línea? Entonces se acabó el on line y volveremos a los tiempos off line. ¿No da la impresión de que aquí, en muchos aspectos, hemos empezado la casa por el tejado? En CSI Miami deberán aclarar otro misterio. Desaparece una joven tenista, y su hermana de cinco años asegura que se la llevó un monstruo. Los de Horatio, que de monstruos saben un rato, le dan la razón, pero en vez de emparejarlo con Freddy Krugger o con Godzilla, le ponen dos piernas y una cabeza: su entrenador. Tendrán que demostrarlo. ¿Alguien lo duda? El sábado, en Málaga, a Denis Menchov le colocaron el maillot amarillo de ganador de la Vuelta 05 arrebatado al «timador» Roberto Heras. A Óscar Pereiro, el Tour deberá hacerle lo mismo el año próximo en París. Mientras, la Vuelta 06 está en marcha y La 2 la sigue con su fiel cariño anual. Los ciclistas buscan espectáculo y solvencia social. Que la audiencia les acompañe. Texto Texto Texto Texto TEXTO