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La modernidad de un clásico
El pintor palentino Murias expone sus óleos en la galería Sardón con una muestra de obras que parten de la figuración hasta llegar a un mundo en el que prima la imaginación
Imagen de la exposición de Murias que puede verse en la galería Sardón
Murias es un pintor clásico, lo que no quiere decir que sea un pintor antiguo o pasado de moda. Su pintura es muy actual, y en ella se aprecia la labor de un artista que se mantiene desde hace muchos años en plena evolución. Explica Murias que estudió Bellas Artes en Madrid en los años sesenta. Entonces se prestaba una gran atención al dibujo, quizá por ello yo tengo una clara preferencia por la línea. Su obra ha partido de la figuración para llegar a un mundo en el que manda la imaginación. «En los últimos tiempos -dice- pinto con mucha más libertad, dejando un margen importante para la imaginación, por eso me gustan mucho los bodegones, en los que puedo componer sin atenerme estrictamente a una idea concreta». Los cuadros de la exposición que este artista palentino muestra estos días en la Galería Sardón, pertenecen en su mayoría a los últimos dos años, y entre ellos nos encontramos con muchos paisajes. «Son imágenes procedentes de toda España, desde Granada a Navarra, pero personalmente los paisajes que más me atraen son los de Castilla, los de mis tierras palentinas, que también son, por descontado, los que más veces han pasado a mis cuadros». Aunque en esta exposición hay pocas muestras de figura, el pintor confiesa que la representación del cuerpo humano es una de sus grandes preferencias. «Es -explica- quizá lo más complicado dentro de la pintura realista, pero yo lo tomo como un reto, por su enorme complejidad, un reto al que me enfrento con gusto». Murias define su pintura como «naturalista, pero siempre dentro de unas facetas imaginativas, que en ocasiones la llevan al expresionismo». Lo cierto es que en sus paisajes y bodegones se percibe claramente un acentuado estructuralismo en las composiciones que da como resultado unos cuadros ciertamente emparentados con el cubismo. El artista emplea el color sabiamente, sin ninguna estridencia, con la seguridad que le aporta su formación académica, combinando con sumo cuidado los fríos grises con los calidos rojos. Color, ritmo y un cuidado dibujo son las bases sobre las que Murias crea sus cuadros, bodegones imaginativos, figuras de complicada factura y los paisajes, peculiares visiones de los campos cerealistas de Castilla, de los valles moriscos de Andalucía o de las aguerridas montañas del Pirineo. Hora: 11.00 a 13.00 y de 18.30 a 21.30. Lugar: Juan Madrazo, 25.