«La poesía y la pintura descansan sobre el mismo punto, la memoria»
«Tengo una definición de poesía tan mala como los centenares de definiciones que existen. Mejor dicho, tengo varias. Pero una de ellas es: 'La poesía es un arte de la memoria'». Y continuó el maestro: «Desde mi punto de vista, todas las artes lo son de la memoria». Para explicar concienzuda y visualmente este «hecho nuclear» de la poesía, Gamoneda se levantó y trazó en el encerado una línea recta vertical y dos puntos simétricos, uno a cada lado de la línea. «Esto es como si escribes un endecasílabo y debajo de él, otro. Sucede exactamente igual como con estos puntos. Para percibir la simetría que existe entre ambos tienes que leer o ver el primero y luego, al leer o ver el segundo, para comprender la relación que hay entre ambos, tienes que tener memoria del primero». Esa simetría, relación o equilibrio sólo es posible «gracias a la memoria», remarcó. Pero Gamoneda, quien dijo «no querer convencer a los presentes ni a nadie, lo más sano siempre es dudar de todo», apoyó sus manifestaciones con muy diversos poemas y ejemplos en los que puso de manifiesto cómo el hecho poético «descansa sobre referencias visuales». Una relación que calificó de «cercana e íntima» mediante la cual, empleando datos relativos al color, la forma u otros rasgos físicos de los objetos, el poeta «llega a lo oculto, a la revelación, a una realidad de orden intelectual, que es tan real como la visible», determinó.