| Reportaje | Happening escultórico |
Amancio obliga a los turcos a volver la vista a su raíz clásica
El escultor leonés ha participado en Turquía en un simposio artístico junto a creadores de todo el mundo en una experiencia similar a la que realizó en la explanada de la Junta

El artista posa junto a su obra, aún inacabada
Una escultura de Amancio González se exhibe desde el mes pasado en la ciudad turca de Gümnsluk. El artista comenzó en octubre una experiencia similar a la que compartió con los leoneses hace ya dos años en la explanada de la Junta y, durante un mes, mostró en la ciudad otomana el proceso de creación de una obra que ha titulado Réquiem . Este happening escultórico se realizó con motivo de la celebración de un simposio artístico que contó con la presencia de escultores de todo el mundo, entre los que destacan Vasily Fedorouk, Nicolae Fleissig, Yoshin Ogata, Maxim Dumitras, Nesrin Karacan, Ayhan Yýlmaz, Nevzat Atalay y Davut Altumtab. La estatua trata de reflejar la transición entre el mundo antiguo y el contemporáneo y nació a partir de un bloque de mármol blanco de tres metros cúbicos. Durante un mes, los artistas trabajaron en un campo de fútbol durante ocho horas diarias en una experiencia que ya vivieron el año anterior en Dinamarca. Réquiem es, en palabras de Amancio González, la interpretación del proceso en virtud del cual el hombre se ha valido en muchas ocasiones del pensamiento para destruir en lugar de para contribuir al progreso de la humanidad. Es, de algún modo, una alegoría del espíritu atormentado del hombre contemporáneo. Como en otras ocasiones, el artista recurre a personajes míticos para explicar el presente. En este caso, Amancio ha pensado en Halicarnaso, patria de Herodoto, el primer historiador, considerado uno de los maestros de la civilización occidental. «Fue uno de los pilares de nuestra cultura al dejar escrito parte de lo que fuimos e hicimos», manifiesta el artista. Lo que en principio iba a ser una sóla figura se ha desdoblado finalmente en dos. Amancio ha incorporado a la imagen de Herodoto la figura de un silénido, como representación de una mirada nostálgica a la mitología griega, «mucho más rica y diversa que la actual», explica. La experiencia ha sido muy parecida a la que hace dos años le llevó a esculpir el espíritu quijotesco frente al Hostal de San Marcos, en un ejercicio que contó con el apoyo de todos los leoneses (no tanto con el de las autoridades). El personaje de Cervantes terminó en el bello jardín de la parroquia gijonesa de Somió, en el Museo Evaristo Valle. Allí le esperaban otras dos obras suyas: Figura sentada con pájaro muerto y Pensador . Amancio González se ha convertido en uno de los artistas leoneses con más proyección. Mientras su obra La Vieja Negrilla se pudre en Santo Domingo, varias ciudades de todo el mundo cuidan sus esculturas y las colocan en los lugares más emblemáticos. Es el caso, por poner un ejemplo, de La Fuente de la Explanada , en Fuerteventura. Además, el año pasado Amancio González asistió en Dinamarca a un simposio que pobló la ciudad nórdica de muestras didácticas acerca de cómo hacer brotar las imágenes a partir de la piedra.