«Yo soy yo y mis libros»

Victoriano Crémer hizo una apasionada defensa de la vocación lectora en tanto que «aventura» y echó mano de Arquímedes para proclamar: «Dadme un libro y moveré el mundo»

Victoriano Crémer cumplirá cien años el próximo día 18

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E. Gancedo - león
León

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Como no podía ser de otra manera, las primeras palabras de don Victoriano fueron para su amigo «y convecino» Antonio Gamoneda, el flamante y muy leonés premio Cervantes. Lo que vino a continuación, como suele ocurrir, no tuvo desperdicio ninguno: el poeta, que este año -a la par que el Diario de León en el que escribe-, cumple nada menos que cien años, hizo una encendidísima y apasionada defensa del «verdadero» hábito lector, fuente de «conocimiento, coherencia y libertad». Pero antes había dejado claro que el hecho de que este aula literaria llevara su nombre no era «por ser el mejor, sino por estar más a mano que los demás». Después, sacó unas cuartillas y se dispuso a leer diversos datos y cifras sobre los descorazonadores hábitos lectores que existen en nuestro país. De hecho, afirmó que, en pasadas décadas, la labor de los escritores y gentes relacionadas con la literatura en León y en toda España era «una de las acciones más heroicas que ha emprendido el hombre». Y es que, parafraseando al siracusano Arquímedes, Crémer proclamó: «Dadme un libro y moveré el mundo y su conciencia»; y a Ortega Gasset: «Yo soy yo y mis libros». Incluso se atrevió con Descartes: «Leo luego existo». Las encuestas y porcentajes «vergonzosos», los calificó («el 30% de los hogares no ha comprado un libro en todo un año», en 1995; y otra actual, «aún peor», dijo) a los que aludió, movieron a Crémer a decir que no sólo hay que saber leer, la lectura ha de ser «enrolarse, comprometerse de corazón en esa aventura»; y recordó aquellas campañas de promoción de hace ya tanto tiempo: «Un libro ayuda a triunfar». «El pueblo comprobó que eso era una falacia y se lanzó al energumenismo de la imagen en technicolor», manifestó. «Y es realmente una falacia; un libro no ayuda a triunfar, lo que ayuda realmente es a vivir».

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