Las dos piezas de la Catedral que se han desplomado en cinco días son originales del siglo XIII
La Junta revisa de urgencia todas las gárgolas tras caerse ayer la segunda

En sólo cinco días la Catedral ha perdido dos gárgolas de más de 50 kilos de peso y 700 años de antigüedad. A la una y media de la tarde de ayer se desplomaba la gárgola contigua a la que se desprendió el pasado miércoles, en la fachada sur. -¿Ocurre algo extraño? -Es una cuestión desgraciada, pero que no manifiesta un estado de abandono de la Catedral -afirmó el director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Sáinz Martín, quien viajó apresuradamente desde Valladolid para restar gravedad al deterioro del templo gótico, cuya responsabilidad recae directamente sobre el gobierno autonómico. El administrador de la Catedral, Mario González, aseguró antes de la intervención de Sáinz, que el desplome de dos gárgolas en tan corto espacio de tiempo ha sido «fruto de la casualidad». Según las primeras hipótesis, las últimas lluvias habrían precipitado al vacío estos elementos que, además de ornamentales, paradójicamente tienen la función de evacuar aguas. Curiosamente, la gárgola que se desprendió ayer no estaba obstruida, aunque en su interior, según González, se aprecia un enorme hueco que evidencia la mala calidad de la piedra. La verja que rodea la Catedral se ha convertido en el mejor «salvavidas» para miles de personas que transitan a diario por uno de los enclaves vitales de la ciudad, paso obligado para vecinos del Barrio Húmedo y del Ejido. El desmoronamiento de estos bloques de la Catedral coincide en plenas obras de restauración del templo, a cargo de la misma empresa -Esoca- que en 1998 llevó a cabo la rehabilitación de los pináculos sobre los que se asentaban las dos gárgolas ahora convertidas en añicos. El responsable de Patrimonio de la Junta aseguró que hoy mismo tenían previsto revisar todas las gárgolas, hecho que se adelantó a la tarde de ayer. El arquitecto conservador del templo, Mariano Díez Sáenz de Miera, pudo acceder, gracias a los bomberos, a las otras seis gárgolas de las fachas sur y oeste para averiguar si hay riesgo de que se desplomen. El diagnóstico: «No corren peligro».