Diario de León

El premio Cervantes critica la apertura de las heridas de la Guerra Civil y la tacha de «repugnante»

Jiménez Lozano alerta en su nuevo libro de una cultura «en descomposición»

El escritor abulense advierte en «Advenimientos» de una sociedad que ha liquidado la tradición

José Jiménez Lozano es uno de los escritores que con más lucidez utiliza el lenguaje

José Jiménez Lozano es uno de los escritores que con más lucidez utiliza el lenguaje

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Roberto Jiménez - león
León

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El escritor José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002, acaba de publicar su quinto dietario o libro de notas, titulado Advenimientos (Pre-Textos), donde reflexiona sobre la existencia de una cultura en trance de descomposición y que en aras de una pretendida modernidad ha «liquidado» a la tradición. El hombre, sostiene el pensador abulense, habita en la actualidad «un mundo despintado hace tiempo», impulsado por una «cultura accidental» donde perecen los más débiles, donde la democracia se disuelve en «palabrería» y los medios de información «se permiten falsear la realidad del modo más tranquilo y descarado». La profanación de tumbas, el antisemitismo, la proliferación de un arte cada vez más ininteligible y la creciente violencia sobre las mujeres y niños son, a su juicio, manifestaciones de una cultura, la vigente, «clarísimamente accidental» que «ha cedido enseguida al airecillo del 'pensamiento débil', como a sí mismo se llama el de la 'modernidad'». Así reflexiona José Jiménez Lozano (Langa -Ávila-, 1930) al hilo de la actualidad, con la perspectiva que da la historia y el sustrato de su amplia formación jurídica, humanista y filosófica, dentro de este nuevo dietario que incluye anotaciones correspondientes al periodo comprendido entre 2001 y 2004, y que incluye como novedad un ramillete de poemas breves que no quiso separar de sus anotaciones cuando las dio a imprenta. Advenimientos es el quinto eslabón de sus volúmenes de notas, fruto como los anteriores de sus continuas lecturas, experiencias personales, contacto con la naturaleza y atenta observación de la realidad, un libro que continúa la senda emprendida por Los tres cuadernos rojos ( 1986), Segundo abecedario (1992), La luz de una candela (1996) y Los cuadernos de letra pequeña (2003). El autor de El mudejarillo y de Los cementerios civiles , al registrar episodios frecuentes como la profanación de sepulturas o la violencia contra mujeres y menores, percibe una civilización «que se va entre la barbarie y lo grotesco, lo siniestro y la más alegre inconsciencia». «Pero, ¡ojalá! se responda a esto con la seriedad y energía suficiente, porque si no, es seguro que llegará ese momento en el que, como ha ocurrido en otros tiempos, ya no se tiene ni fuerza ni ganas de luchar contra los bárbaros, y se decide que es más fácil integrarlos para que sean los señores!», advierte Jiménez Lozano. El escritor lamenta la insensibilidad que azota al hombre moderno, donde una «capa (...) de gramática sencillamente infecta» se encarga de enmascarar el «horror, la brutalidad y el crimen» de lo que, por ejemplo, «los idiotas llaman violencia doméstica y de género». «Ya no hay tragedias ni puede haberlas, ni tenemos ya el sentido de ellas; seguramente son accidentes semióticos, como el señor Paul de Man dice de la muerte», apunta Jiménez Lozano de una sociedad donde «el crimen más horrible, si no tiene una puesta en escena suficientemente morbosa y barroca, queda ya perfectamente integrado a lo banal de nuestra vida diaria». Al hilo de la actualidad, el narrador abulense observa una España cuya unidad política «se cuartea», donde existen movilizaciones populares «perfectamente comprensibles, pero políticamente manipuladas», y la política se manifiesta «miserable, repugnante y temerosa» en asuntos como la apertura de fosas y recogida de huesos de víctimas de la «inmensa barbarie» que fue la Guerra Civil. «...Como si sólo hubiera habido víctimas de un lado y verdugos del otro», cuando «tiempo ha habido, digo yo, de haber sepultado, con honor y dignidad, a todos los muertos de esa guerra» para «no envenenar con la sombra de los muertos la sombra de los vivos», apostilla en ese aspecto. Jiménez Lozano, galardonado entre otros con el Premio Nacional de las Letras, de la Crítica y el Cervantes, reflexiona también sobre otras cuestiones, como el 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos o la forja de la Constitución Europea, sin dejar de lado, como válvula de escape, la «belleza gratuita» de la naturaleza que plasma en la veintena de poemas salpicados entre sus anotaciones.

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