Poeta y cineasta
«He decidido que vivir merece la pena»
Presentará en varios centros leoneses de España su libro «Corazón-Ombligo», un poemario ilustrado por Ramón Villa
La joven escritora y realizadora leonesa Estefanía Muñiz
Un día, la palabra se hizo cine y habitó en Estefanía Muñiz Villa (León, 1974). Abogada, directora de exitosos cortometrajes, guionista, novelista y, en todo el viaje, antes, después, ahora, poeta. Cree a pies juntillas en la imaginación y parece sospechar que la realidad es demasiado inverosímil como para ser cierta. Por eso, puede que se sumerja en la ficción de una servilleta de papel. O puede que esos versos se queden para siempre en cuartillas como las que acaba de publicar junto a su tío, el pintor Ramón Villa, bajo el título Corazón-Ombligo . Son las encrucijadas de Estefanía Muñiz, en las que lo que sí se vislumbra es que para ella la vida es cine. Siempre que haya poesía. Ha escrito guiones, novelas como La nostalgia , relatos y con cortos como Construir , No me quieras tanto o Ecos ha obtenido un importante reconocimiento. Prepara su primer largo. -En su libro habla de un bar mítico de la «movida» como es La Vía Lactea. ¿Esto es poesía costumbrista del siglo XXI? -Es de los pocos poemas que se pueden entender tal cual, porque cuenta una historia. En la mayoría transmito sensaciones, palabras, placer, dolor¿ No lo puedo controlar. Ni quiero ni lo controlo. Pero sí, en La Vía Lactea hay nostalgia de una época de mi vida. -Hay un apartado de crítica generacional. ¿Le interesa sumergirse en un territorio como ese? -Más que nada, me interesa hablar de la gente que ha olvidado conscientemente lo que nosotros éramos. Éramos una pandilla de gente joven con una adolescencia loquísima. Yo creo que de ahí viene mi amor al cine. -Dice: prefiere parecerse a su suegro¿ ¿Conoce a mucha gente que no lo quiera? -Yo soy una superviviente. Yo he tocado fondo y he sentido la angustia vital hasta el límite de tener que plantearme que quiero seguir viviendo la vida que hay y que quiero que sea la mejor. En aquella época teníamos todo en nuestra mano. Nos planteábamos cosas. Teníamos un desmadre bastante intelectual. -De paso hizo Derecho... -Esto que cuento pasó antes. Hubo muchas historias que se han quedado en mí. La gente que se plantea esas cosas es difícil que cambien. Por mucho que cambie el mundo, siempre se soñará. -¿Lo de hacer cine y poesía no es demasiado diferente? -¿Te lo parece? Para mí no. Mi forma de escribir poesía puede llevar a una película. Lo primero que pienso cuando escribo una película son versos que se van tejiendo con imágenes. -¿Y el intimismo de escribir un libro, un poema? -El poema tiene una magia espectacular que se ofrece al lector como algo puro. El lector hará su propio universo. Eso es tremendo. En el cine le coartas su imaginación. En cambio para crear un poema no hace falta más que una cuartilla y un bolígrafo. Pero que haya más intermediarios tiene también su magia. -¿Por qué no hace cine en una tierra mágica como León? -Porque tendría que surgir y estoy encantada. Me imagino esos paisajes mágicos del valle de de Babia, por ejemplo. Es todo un filón.