Historiador e hispanista
«El régimen de Franco le puso muchos obstáculos a Barreiros»
El historiador británico recorre en el libro «Barreiros, el motor de España» la vida de uno de los empresarios que más contribuyeron al despegue económico de los sesenta

El hispanista Hugh Thomas ha investigado durante cinco años la vida del empresario Eduardo Barreiros
A finales de la década de los cincuenta del pasado siglo, España empezó a resurgir de una guerra que la había destrozado social y económicamente. Uno de los hombres que más cooperaron al llamado milagro español fue Eduardo Barreiros. Había nacido en 1919 en Gundiás (Orense), una diminuta aldea de apenas diez casas. Su padre fundó una línea provincial de autobuses, y el hijo, a quien le apasionaba la mecánica, aprendió a montar y desmontar motores antes que a leer. «Era un manitas, un hombre de pocas enseñanzas librescas, pero de una gran inteligencia natural; acerca de los motores lo llegó a saber todo», asegura el hispanista Hugh Thomas, autor de Barreiros, el motor de España ( editorial Planeta). El historiador británico, de 75 años, ha empleado el último lustro en investigar la vida de un empresario que no lo tuvo nada fácil. «El régimen de Franco, en especial su ministro Gregorio López Bravo, le puso muchos obstáculos», afirma el autor de La guerra civil española. -¿Qué cualidades se necesitan para ser un buen empresario? -Seguridad en lo que quieres hacer y tenacidad en el empeño de querer conseguirlo. Este hombre, con 22 años, construyó el tercer autobús de la línea que había creado su padre. Lo hizo con los largueros de un camión Citroën, un diferencial de desguace y el motor y la caja de cambios de un camión quemado. -Sin embargo no fue un buen estudiante. -Ni fue buen estudiante ni un hombre culto. Cuando viajaba a Londres no iba a visitar la National Gallery y cuando aparecía en París tampoco se paraba a ver el Louvre. Concentró sus energías en los negocios, en perfeccionar sus conocimientos sobre los motores y en imaginar diferentes aplicaciones. -¿Cuál fue su primer éxito? -A finales de los años cuarenta inventó una serie de máquinas, bastante ingeniosas, para asfaltar y barrer carreteras. En esta época creó su primer taller y empezó a transformar motores de gasolina en diésel. Más tarde, en su fábrica de Villaverde, comenzó a fabricar a gran escala autobuses, camiones y tractores. La factoría de Villaverde llegó a dar empleo a cerca de 1.500 personas. -Franco le ayudó poco. -Le dio su apoyo para la fabricación de un camión militar. Ese fue su apoyo. Eso e invitarle a alguna cacería. -El régimen tampoco estaba de su lado. -Era una economía autárquica, donde imperaba el monopolio. El régimen de Franco le puso muchos obstáculos. Uno de sus grandes enemigos fue el ministro de Industria Gregorio López Bravo. Entre ellos no había química. La etapa de López Bravo al frente de Industria fue más bien negativa. -¿Por qué no le dejaron fabricar turismos? -El Estado controlaba la Seat y no deseaba competencia de la empresa privada. En 1963, Eduardo Barreiros se asoció con la Chrysler Corporation y aquí cometió su primer gran error. La Chrysler sacó al mercado el Dodge Dart, un automóvil caro, elitista, al que solo tenían acceso los ministros y los ricos. Desde el punto de vista financiero fue un fracaso. -La Chrysler, además, acabó absorbiendo la empresa. -Fue un tremendo varapalo para Barrerios; incluso le humillaron al impedirle la entrada en la fábrica de Villaverde. Se enfrentaron dos culturas, dos maneras muy diferentes de concebir el trabajo, y surgieron continuos roces. En un momento dado solicitó un crédito para no perder el control de la empresa. Para avalarlo puso encima de la mesa su patrimonio, pero, aún así, López Bravo se lo negó. -Se marchó a la Cuba de Fidel Castro e intentó resurgir de sus cenizas. -Quien tiene sangre de empresario, nace y muere empresario. Él pensó en Cuba por considerarlo un país amigo y muy hermanado con su tierra, Galicia. Desarrolló una industria automotriz y consiguió éxitos notables. -Cuenta en el libro que tuvo problemas de adaptación. -Dejó en España a la familia y se sentía solo. Además la mentalidad del cubano es muy diferente a la europea. -Murió allí. -De un ataque al corazón, a los 72 años. Y en su cabeza bullían infinidad de proyectos. -¿Usted cree que fue feliz? -Eso no lo puedo saber yo. Me imagino que tendría épocas, como todos. En cualquier caso, proporcionó trabajo a cientos de personas, lo cual es un buen motivo de felicidad. -¿Qué cualidad humana destacaría de él? -La generosidad. Era un hombre que disfrutaba regalando. -En el libro habla de las tres grandes tragedias en la vida de Barreiros. -Tres acontecimientos le marcaron negativamente: la venta de la fábrica de Villaverde en 1979, la suspensión de pagos en 1980 de su inmobiliaria Cefi y la enfermedad de su hijo Eduardo Javier, una dolencia nerviosa muy difícil de tratar. Esto último le causó un sufrimiento del que, seguramente, nunca se llegó a recuperar.