Diario de León

Luis Antonio de Villena y el decano de los periodistas abrieron el congreso «Imágenes del 27»

Crémer: «No soy más que un nieto despavorido de la Generación del 27»

El objetivo del célebre grupo poético fue crear un hombre «más llano y más humano», dijo Hoy, San

La concejala Montserrat González presentando el congreso

La concejala Montserrat González presentando el congreso

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E. Gancedo - león
León

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El escritor Victoriano Crémer, decano de los poetas y periodistas leoneses y columnista del Diario de León, fue el encargado de abrir ayer el congreso nacional Imágenes del 27 que tiene lugar hasta el día 28 en el aula de la UNED de San Andrés del Rabanedo organizado por esta institución, la Universidad de León y el Ayuntamiento de la localidad. Previamente a la conferencia inaugural de Crémer, representantes de las entidades organizadoras presentaron al autor y el evento en su conjunto (el poeta Luis Artigue, la concejala de Cultura Montserrat González, el catedrático José María Balcells y la profesora de la UNED de Ponferrada Helena Fidalgo). Luis Artigue comentó entonces que, aunque Crémer empezó tarde a escribir, «por nacimiento pertenece a la Generación del 27». Como poeta, Artigue se declaró «enamorado» del lenguaje de este autor centenario, que es «testimonio de toda una época pero que, a la vez, está imbuido de un espíritu que trasciende todas las épocas». Un lenguaje y una obra, resumió, que se dirige «en pro de una humanidad mejor y en contra de la arbitrariedad del poder». «La España en marcha» Comenzó el autor de La casona subrayando que el grupo del 27 constituyó «la aventura poética de más alcance y de mayor profundidad de cuantas se hayan registrado en España». Recordó aquella tarde en el Ateneo de Sevilla, en el homenaje al verso «siempre contradictorio» de Góngora, un cónclave «variado», «ilustre» y representante de las más diversas tendencias poéticas del momento. Allí se «inventó» una generación de la cual él mismo se confesó nada más que un «nieto despavorido». Pero también añadió que su producción literaria está formada por «millones de partículas estelares» de aquel grupo poético. «No intento impartir ninguna lección, ni erigirme en testimonio vivo» de aquellos autores que personificaban lo que expresó como «la España en marcha», si no que, aclaró, «sólo esbozar alguna proposición sobre su poética». Estilo, contenido y aliento que a él mismo le marcaron decisivamente, a él que es, según dijo, «el arquitecto constructor de poesía más contagiado e influido del orbe», en especial por aquellos «mayores» entre quienes estaban los Cernuda, Machado, Lorca, Jiménez, Miguel Hernández, Neruda, Guillén, Dámaso Alonso, Alberti o Gerardo Diego, quienes fueron «refugio de nuestra adolescencia lírica», especificó. «En aquel año de 1927 se obró en Sevilla el gran milagro de la poesía que mandaban hacer los tiempos» fue otra expresión de su conferencia, lírica en extremo y apoyada en numerosos poemas tomados de unos autores cuya trascendencia no fue sólo vital para el devenir de la literatura española, sino también («y sobre todo») latinoamericana, entroncando con los Huidobro, Neruda, Borges, Paz¿ comentó Crémer, quien también se refirió brevemente al exilio, en especial americano, que muchos de ellos hubieron de padecer tras la guerra civil y posterior represión franquista. Echó mano don Victoriano de aquella cita según la cual la poesía «está dentro del poeta, así que por mucho que hagamos, siempre será inasequible». Pero también recordó, como ellos, que la poesía «o se explica por sí misma o no se explica», siguiendo a quien llamó varias veces «mi tutor», Pedro Salinas. También les llamó «paladines» que «sortearon los riesgos inherentes a toda imitación» y «la más importante cosecha poética española», recogida en los últimos años de la década de los veinte y los primeros treinta. Felicitaciones a Gamoneda Tras leer varios poemas de aquellos sus maestros, Crémer no dejó pasar la oportunidad sin felicitar a su amigo y compañero Antonio Gamoneda, premio Cervantes de Literatura. Habló de la profundidad de su poesía y de cómo ésta «ahonda en la condición humana, que es la más abisal de todas». «Es uno de los poetas más importantes e inquietantes de la actual antología española», concluyó. Preguntado por su actividad cotidiana, el autor de la columna Crémer contra Crémer reconoció que sigue escribiendo poesía, «es un vicio como otro cualquiera, una droga». Y, más serio, reveló que este género constituye «la única arma del espíritu para desasirnos de las obligaciones impuestas, leyes, claves y formalidades con las que no estamos de acuerdo»; así pues, como los del 27, una herramienta para construir hombres «llanos y libres». Tema más polémico y significativo de la extrema modernidad de aquellos autores fue la intervención de Luis Antonio de Villena sobre la homosexualidad en la Generación del 27 y la «amplia pluralidad» de Luis Cernuda.

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