El escritor desnuda todos los arquetipos de la revolución madrileña
El creador de «Ajoblanco» revive en un libro los años de la Movida
En «Los 70 a destajo», José Ribas realiza un recorrido sentimental por la España postfranquista
Pedro Almodóvar, icono de la modernidad, en los años setenta
«Los jóvenes tienen ahora más ofertas de ocio que en los años 70, pero menos espacios para la libertad», dijo ayer Jose Ribas, fundador de la revista Ajoblanco (1973-1979), que reconstruye en un libro ese tramo efervescente de la Transición española durante unos años de vacío político. «Fue un tiempo en el que se podían conjugar arte, vocación, creatividad, trabajo y vida; es evidente que esta juventud tiene más difícil ejercer esa libertad», asegura Ribas autor de Los 70 a destajo (RBA), una crónica con las voces de aquellos ingenuos libertarios «que se movieron para conquistar su libertad y cambiaron el país desde dentro». Genialidad Almodóvar, Alaska, Savater, Boadella, Quim Monzó, Felipe González, Carlos Barral, Luis Racionero, Juan Fontcuberta, Alberto García Alix, o Terenci Moix son algunas de esas voces y hasta mil personajes desfilan por estas páginas en las que su autor se propuso transmitir con la mayor limpieza y honradez la historia que llevo dentro. El volumen arranca con los últimos estallidos del movimiento estudiantil contra la dictadura y alcanza la ascensión y caída del movimiento libertario entre 1976 y 1978. Algunas de aquellas acciones pasaron a las funerarias y otras perviven entre escombros huérfanos de práctica, constata Ribas que cree no debieron haberse desmontado, porque en ellas estaba el germen de una sociedad más libre y solidaria. Ajoblanco , que en 1977 llegó a vender 100.000 ejemplares, logró una revolución en las costumbres y en lo cotidiano cuyos frutos vemos hoy, subraya su fundador, que destaca cómo en la familia hay ya más diálogo y relaciones menos autoritarias. Formado con los jesuitas en Sarriá, Ribas estudió Derecho en la Universidad de Barcelona y fundó la revista libertaria en 1973 cuando tenía 20 años. En 1979 la dejó y poco después publicó De qué van las Comunas: Kavafis y la novela El Rostro Perdido . En 1987 decidió desligarse de cualquier institución y sacó un nuevo Ajoblanco que dirigió hasta 2000, para volcarse en este proyecto, colaborando hasta entonces en la prensa española y de Latinoamérica. En agosto iniciará una gira para presentar su crónica cuando salga en los países hispanos. «Las bodas gays, la sensibilidad a la ecología, la posición de las mujeres en la sociedad» son frutos -dice Ribas- de aquel periodo histórico que él quiso traer al presente para que se sepa cómo vivíamos o pensábamos aquellos jóvenes que recorrimos el país con el Ajoblanco bajo el brazo. El hippismo, la Sevilla pionera, el underground, la contracultura barcelonesa, el desmadre valenciano, el arte conceptual, los freaks, la lucha obrera, el resurgir de Madrid, el nuevo cine, el teatro independiente, las librerías progresistas y las comunas surgieron en esa verdadera Transición mientras los franquistas decrecían.