| Entrevista | Manuel Linares-Rivas |
«Los artistas de León han sido la levadura cultural de esta tierra»
Periodista y divulgador, Linares-Rivas presenta hoy en la librería Artemis su libro «22 artistas leoneses», donde reúne los perfiles que publicó en el suplemento «Filandón»
Madrileño de 1950 (y de Navalcarnero) pero leonés desde 1962, cuando su padre, Álvaro Linares-Rivas Luceño, acude a la ciudad para incorporarse a la plantilla de Diario de León como redactor jefe, Manuel Linares-Rivas de Eguíbar ha llevado a cabo a lo largo de su trayectoria numerosos estudios relacionados con la historia, el arte, la etnografía y la cultura leonesa en general, recibiendo por ello muy diversos premios. Entre noviembre de 2003 y octubre de 2006 publicó en el suplemento literario del Diario, Filandón, 22 perfiles de artistas leoneses que ahora reúne en un libro y hoy presenta en la librería Artemis. -Típica pregunta, ¿por qué 22? -Me pareció que era un buen número, no es que sea algo cabalístico ni nada parecido. Creo que he culminado la serie que comencé hace tres años y ahora se impone un ritmo diferente. -¿Cómo surgió la idea de hilar estas entrevistas en «Filandón»? -Todo empezó con Mateo Santamarta, le quería hacer algo y le pregunté a Alfonso García, coordinador del suplemento, si podía publicar una entrevista con él en Filandón . Alfonso no sólo me respondió afirmativamente, sino que sobre todo me animó a continuar. Luego, unos me fueron llevando a otros. -¿Qué caracteres debían reunir para entrar en esa sección suya? -Que llevaran entre 15 y 20 años trabajando en el mundo del arte, es decir, que fueran artistas consagrados. Eso en la mayoría. Si luego me preguntas por gente joven como Karlos Viuda, pues en su caso es una promesa tan real que ya no es promesa. Faltan muchos, claro que sí, por ejemplo Verbis, Viloria, Sendo, Tranche... los dejaremos para una segunda fase. -Supongo que habrá sacado sus propias conclusiones al ver por fin unidos estos perfiles, aparecidos en un principio de forma individual... -Claro, esas conclusiones son las que dan sentido a todo el trabajo. Creo que el libro permite contrastar las trayectorias de unos y otros, pero las conclusiones de momento parece que no cambian el rumbo... en el fondo se mantiene una unidad en el modo de atacar al personaje, de presentarlo, de dejarle hablar, que realmente funciona. Yo soy un mero transformador de lo que dicen, lo que quiero es acercarlos a la calle, que la gente vea que no son gente que están en un fanal o fuera de la realidad, nada de eso. He entrado en 22 estudios y lo que me he encontrado es gente con una gran capacidad de trabajo, de superación, de perfeccionamiento... -¿Qué ha encontrado que sea común a todos ellos? -Cada uno tiene su sello personal pero, obviamente, la coyuntura similar que han vivido les une de alguna manera. Todos han tenido que irse de aquí a formarse y a vivir otros ambientes. Luego han vuelto grupas y siguen teniendo a León como referente. -¿Qué quiere conseguir con este libro? 1397058884 Prodigar el conocimiento de estos artistas, algo que hace falta. Que la gente conozca mejor su valiosísima obra. Y sobre todo que se tenga claro que artistas como éstos, su progresía, ha sido hurmiento clarísimo para el avance cultural de León. -Destaca, pues, sus relaciones intensas con el resto de artes y lenguajes... -Claro, y ya desde los años sesenta, cuando Antonio Gamoneda se alza como catalizador fundamental de todo el movimiento cultural leonés, comenzando a cuajar un panorama en el que el campo del arte es sin duda muy potente. -A nivel nacional han sido los escritores los más valorados de entre los creadores leoneses, sorprendiendo a los críticos por su extensa nómina y calidad en una provincia no demasiado boyante en lo económico y demográfico. ¿No pasa lo mismo con los artistas? -También. Son punta de lanza sin duda alguna. Detrás de cada uno de esos escritores hay un artista plástico, creándose una serie de parejas y de simbiosis entre ellos: Carralero y Colinas, Modesto Llamas y Gamoneda... siempre ha habido un artista que se fija en un poeta y lo hace motivo de su trabajo, tanto en lo conceptual como en lo que al puro retrato se refiere. -¿Qué echa de menos en nuestro panorama artístico? -Un buen museo de pintores leoneses. La nómina es vasta y la calidad sobresaliente. El CLA debería tener un carácter más flotante , es de la Diputación y por tanto la colección de Díaz Caneja debería ir desfilando por toda la provincia. En cambio, habría que situar en él artistas diferentes. Otra cosa que echo de menos es un mejor entendimiento entre el Musac y los artistas leoneses. El Musac es proa, motor de largo alcance para toda la cultura de León, pero eso no puede significar un desencuentro con el arte en el sentido tradicional. Ésta es una buena ocasión para que a un nivel más amplio se perciba la gran potencia que tiene arte leonés. -¿Es usted, pues, crítico, con el Musac? -Creo que, en su ámbito, desempeña una fantástica labor. Ahora bien, «con pólvora de rey van las salvas». También se corre un gran peligro con el Musac: el de que la gente acaba creyendo que sólo lo que hay en el Musac es arte y lo otro, estampitas. A los niños, a los ciudadanos, no sólo hay que llevarles al Musac, también al CLA, al ILC, a las diversas salas... Salas como las que me han ofrecido su apoyo la hora de editar el libro, en concreto Ármaga, Lancia y el Centro Leonés de Arte de Bartha. Lugar: calle Villa Benavente, 17. Hora: 20.30.