«Hay que escribir nuevas utopías e intentar que mañana estemos de nuevo en la carretera»
- Es el final de la utopía... -O, tal vez, es que hay que escribir otras. Del movimiento surgido en los años sesenta se consiguieron grandes cosas. Supuso una liberación sexual, tanto para las mujeres como para los hombres. Creo que tiene mucho que ver con la teoría dinámica, y si el humor básico de la gente está bajo podríamos hablar de injusticia y estafa. En cualquier caso, espero que mañana estemos de nuevo en la carretera. -La tensión que puede verse en China, estaba también presente, aunque con un tema diferente, en «La Chute». -La Chute fue un proyecto que realicé en Bruselas y que quería reflejar la apreciación del desencuentro actual entre hombres y mujeres. Estar acompañado y estar solo, desear al otro cuando estás con alguien... Desvelaba patrones de comportamiento, malos modos de hacer en una cotidianidad que se vuelve chirriante, el mito y la suplantación de la estética de una sociedad en la que la familia está en los altares. -¿Qué proyecto tiene ahora entre manos? -Terminar el proyecto de China , que aún está por finalizar. Y, también, detenerme para saber en qué lugar, en qué momento me encuentro.