El Príncipe Felipe destacó los lazos historícos que unen a los dos países
El Instituto Cervantes conquista Brasil con cuatro nuevos centros
La apertura de la sede en Brasil se debe a la demanda de aprendizaje de la lengua española
Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, resaltó ayer que la red del Instituto Cervantes en Brasil -que contará con nueve sedes a final de año- está concebida para el «fortalecimiento» y el «impulso» de las relaciones hispano-brasileñas, «a las que desde España atribuimos una importancia capital». Don Felipe pronunció estas palabras en la inauguración ayer en Brasilia del plan de expansión del Instituto Cervantes que pone en marcha las sedes de la capital brasileña y de Salvador de Bahía, Curitiba y Porto Alegre. A final de año se sumarán los de Belo Horizonte, Florianópolis y Recife que, junto a las que ya funcionan en Río de Janeiro y Sao Paulo, convierten a Brasil en el país con más delegaciones de este centro oficial de aprendizaje del español. La puesta en marcha de esta gran red en Brasil responde «a la creciente demanda de aprendizaje del español en este enorme país» y, sobre todo, «es producto de la firme voluntad de España de impulsar la dimensión cultural de las relaciones hispano-brasileñas». Don Felipe recordó que Brasil es un «socio privilegiado» para España y destacó el interés mutuo que existe en las relaciones bilaterales y multilaterales, además de compartir lazos históricos y humanos. «Un camino recorrido tan satisfactorio como alentador. Pero aún podemos y debemos hacer más», añadió el heredero de la Corona, quien definió el Instituto Cervantes como plataforma para seguir promoviendo la lengua y la cultura españolas y conseguir una mayor difusión de la brasileña. También subrayó que «la proximidad del portugués y del español ha fecundado los dos idiomas» e indicó que «el español que nació europeo es también fruto redondo y jugoso de América», mientras que «la bella y extendida lengua portuguesa nace en el mundo lusófono, a la vez europeo y americano, africano y asiático», que hace que «el alma brasileña se exprese a través de su lengua». Por su parte, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, en su primer acto oficial en el exterior tras su nombramiento, destacó que el Instituto Cervantes «facilita intercambios, impulsa proyectos, abre espacios de cooperación y diálogo y aúna voluntades». Para Molina, anterior director del Instituto Cervantes, «el temor a lo desconocido y el odio a lo extranjero ha provocado algunos de los grandes males de la humanidad. No queremos ser extranjeros en Brasil, sino una institución brasileña más». Brasil supone, en palabras de Molina, «el proyecto más ambicioso y completo» que el Instituto Cervantes tiene en su red mundial.