«Cuando hablo de la receta para hacer calamares en su tinta también estoy hablando del cosmos»

José María Merino reúne 200 cuentos cortos en «La glorieta de los fugitivos»

El escritor leonés publica su minificción completa en un libro lleno de sueños

El escritor leonés José María Merino habló de su último libro en su casa de Madrid

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Pilar R. Veiga - madrid
León

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El escritor leonés José María Merino ha reunido más de 200 cuentos cortos o microrrelatos en La glorieta de los fugitivos , un libro en el que ficción y realidad surgen de su pluma «en el momento en el que el sueño da paso a la vigilia», afirmó el autor de La orilla oscura en declaraciones a la agencia Efe. «El microrrelato tiene que ver mucho con lo extraño de la vida, lo raro de las cosas, que son los temas que más me inspiran», señaló este escritor que se reconoce insomne y madrugador. Su nuevo libro, publicado por la editorial Páginas de Espuma, recoge microrrelatos con una extensión máxima de 45 líneas, algunos inéditos y aquellos que ya habían aparecido en sus libros anteriores Días imaginarios ( 2003) y Cuentos del libro de la noche ( 2005). A diferencia de la novela, que para Merino «es investigación», el cuento es «una iluminación instantánea, un descubrimiento», dijo el autor, que lleva más de quince años escribiendo minificción, especialmente en los últimos seis. Los microrrelatos, nanocuentos o minificción suponen un género literario que «tiene que ser muy expresivo y contar una historia en muy poco espacio, por lo que su extensión es lo que más limita», destaca Merino, quien subraya que la literatura oral y las fábulas pueden considerarse el origen de la minificción. El escritor leonés afincado en Madrid desde hace muchos años encuentra en este género literario «la posibilidad de abrir nuevos campos y poder experimentar», tal y como hizo unos meses en la radio cuando escribía un nanocuento sobre una noticia del día. Historias llenas de metáforas La muerte, los viajes, el divorcio, la inmigración, la violencia doméstica o el cambio climático se suceden en los microrrelatos de La glorieta de los fugitivos, a veces con historias realistas y otras veces llenas de metáforas. «Cuando hablo de la receta para hacer calamares en su tinta al mismo tiempo estoy hablando del cosmos», señala Merino. «El microrrelato da expresividad a la mirada que tengamos sobre cualquier tema». Y en esta visión José María Merino no huye del sentido del humor y llega a decir que «nadie ha muerto envenenado por un minicuento». Los microrrelatos de José María Merino no siempre acaban bien, aunque «prefiero los finales felices», como lo demuestra en su Final feliz de cuentín y cuentina. Merino utiliza también los microrrelatos para cambiar los finales de historias ya terminadas, algo «muy típico del siglo XIX», y en La glorieta de los fugitivos invierte el final de las vidas de personajes como la Cenicienta o de Lázaro. Merino, Premio Nacional de Literatura Juvenil, Premio Ramón Gómez de la Serna de Narrativa y Premio de Narrativa Gonzalo Torrente Ballester, entre otros galardones, afirmó que «aunque la ficción necesita ser verosímil, la realidad no, pues pasan las cosas más absurdas, y ello se demuestra en mis microrrelatos». Merino lleva a cabo una intensa labor literaria, con continuas publicaciones, como su exitosa y reciente novela El lugar sin culpa, y es uno de los mejores escritores de cuentos actuales.

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