Una visión intimista de la naturaleza

El pintor segoviano Carlos Costa expone en la sala Lucio Muñoz de la Junta

Carlos Costa expone su obra en la sala Lucio Muñoz da la Junta

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Marcelino Cuevas - león
León

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El visitante de la sala Lucio Muñoz de la Delegación Territorial de Junta (por cierto, con más controles para el acceso que el aeropuerto de Londres) se encuentra, sorprendentemente, sumergido en el frondosa vegetación de un bosque mitad robado a la naturaleza, mitad inventado por la imaginación del artista segoviano Carlos Costa (Segovia, 1996). Naturalmente esta pasión por el paisaje es solamente una etapa en la ya larga carrera de este joven pintor. «Vengo de otra cosa -dice- antes me dediqué durante un tiempo a los retratos barrocos de personajes, también he pasado por la abstracción¿ y ahora estoy en algo que me interesa desde siempre: la naturaleza. En esto del arte no se sabe cuando vas a evolucionar a un lado o al otro, a mí me toca ahora vivir la naturaleza, en un intento de reflejar toda la belleza de los bosques y parques que rodean la ciudad de Segovia». Naturalmente, los cuadros de Carlos Costa son virtuosas interpretaciones del entorno natural, en ellos los colores dependen más de las condiciones de la luz que de las tonalidades propias de las plantas y árboles que representa. «Todas estas obras están pintadas directamente en el campo, con todos los condicionantes que tiene el enfrentarse a al paisaje, al final, en muchas ocasiones, tiene más importancia la mirada que a el escenario a pintar. Principalmente están representados pinares, acebales, enebrales, que son las variedades más implantadas en los alrededores de la ciudad». Sorprende que los paisajes pintados por Carlos Costa tengan una paleta tan sucinta, muchos de sus cuadros son casi monocromos. «Trato de hacer una interpretación personal de los paisajes en vez de buscar la realización de una copia del natural. Pero siempre en ellos hay algo que nos acerca a la verdad de las especies representadas». Pintura al temple sobre papel en los pequeños formatos y técnica mixta sobre lienzo en los cuadros de mayor tamaño, y varios capítulos perfectamente diferenciados. «Una parte muy importante está dedicada al Romeral de San Marcos, que es un jardín muy importante, muy recogido, muy personal¿ a él está dedicada casi la mitad de la exposición. La otra parte está referida a distintos bosques, siempre en interpretaciones muy personales, las especies son reconocibles pero también tienen un contenido de pintura actual». Para Angélica Tanarro, «Carlos Costa ha encontrado un lugar. Lo ha encontrado en plena naturaleza, a la que no se ha acercado con afán intervencionista, a la manera del land art, ni siquiera en su vertiente más intimista. Tampoco hay en su aproximación a estos espacios abiertos el más leve afán de crítica social o reivindicación ecologista. Simplemente se han convertido de una manera, hasta se diría que un poco casual, en el argumento de su pintura». Interesante propuesta la de este pintor segoviano que a través del paisaje exterior intenta relatarnos una parte importante de su peripecia vital, buscando, quizá, cobijo entre los árboles de los bosques y parques de su tierra para huir de los miedos ancestrales que todos llevamos dentro. O también, puede que su viaje a la naturaleza se deba a un intento de ocultarse, de buscar el olvido, de dejar a un lado el mundanal ruido para hablarnos entre susurros de la belleza silenciosa de una naturaleza que solamente se expresa a través de los colores y del musical silbido del viento entre las ramas. Lugar: sala Lucio Muñoz, en la Junta de Castilla y León Hora: de lunes a viernes de 11.00 a 14.00 y sábados de 12.00 a 14.00.

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