Rogelio Blanco afirmó que los escritores deben ser «atrevidos lectores»
Gamoneda llama a conquistar el pensamiento en libertad
El poeta leonés inauguró el congreso «Literatura y libertad. El compromiso del escritor»
El poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes de Literatura, llamó a los jóvenes, ahora y en el porvenir, a «conquistar el pensamiento en libertad», algo que, a su juicio, «no es fácil». Gamoneda inauguró el Congreso de intelectuales «Literatura y Libertad. El compromiso del escritor», al cumplirse el setenta aniversario de aquel que en 1937 reunió en Valencia a un centenar de ellos a favor de la libertad, la cultura y la resistencia al fascismo. El poeta, quien disertó sobre «el entonces, el después y el ahora de la libertad del escritor», consideró que al pensamiento en general, pero también al pensamiento creativo, literario y poético, «hay que dotarles de una libertad real que todavía no existe». Tras definirse como «el hombre de las dudas, del desorden y de las interrogaciones», Gamoneda expresó su deseo de que «esta voluntad interrogativa sea también una manera de concienciación de los jóvenes en relación con el problema de la libertad». «Ahora y en el porvenir, lo que está claro es la duda razonable y el temor interrogativo como forma de prevención en relación con el no pensamiento, con el pensamiento antidemocrático y con el pensamiento que no está en libertad», explicó el autor de Libro del frío , Arden las pérdidas o Libro de los venenos . Por su parte, el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, intervino con una ponencia titulada «Lectores honestos y utópicos de la realidad» para describir cómo deben ser los intelectuales. Los escritores deben ser «finos y atrevidos lectores de la realidad» y tienen que ser «utópicos», según Blanco, quien reivindicó la actividad de los autores como creadores de espacios humanos que restan protagonismo a otros «dioses diversos», como los fundamentalismos, las teocracias o los mercantilismos. Subrayó que «los espacios de creación están pensados para que habite el ser humano», por lo que, en su opinión, «el escritor debe ser una figura comprometida con el pueblo -como diría Antonio Machado-, que es la verdadera aristocracia de España».