El escritor prepara actualmente una novela sobre la ciudad que se titulará «María Maragata»
El Aula Crémer abre sus puertas el lunes «para hacer vibrar a León»
Posando ante la portada que le dedicó el Diario por su centenario
Tenía la manía de coleccionar libros. Hasta tal punto, que llegó a hacer tres colecciones. La primera se la quemó su madre. La segunda, al ocultarla en un sótano donde había mulas, acabó destrozada. Y la tercera, amenazó con asfixiar a su familia. Hoy, parte de esos fondos -más de 5.000 volúmenes y 40.000 documentos- constituyen el Aula Crémer, ubicada en la Casona de los Pérez, que abrirá al público a partir del lunes. El veterano poeta, que en diciembre cumplirá 101 años, quiere que este espacio no sea una biblioteca, sino «algo vivo, que vitalice a la ciudad y la haga vibrar». Crémer, en una de sus contadísimas apariciones públicas, inauguró ayer el aula que lleva su nombre en la Casona de los Pérez, sede también de la Fundación Carriegos, a cuyo presidente, Santos Llamas, Crémer atribuyó todos los méritos, tanto por restaurar un edificio emblemático como por el contenido. Aunque amenazó con no pronunciar ni una sola palabra, acabó desvelando hasta el contenido de su próxima novela, que podría ser la primera publicación del Aula Crémer. Será un libro sobre León, sobre su intrahistoria, y llevará por título María Maragata. El autor del Libro de Caín recorrió las dependencias del edifico situado en el número 8 de Suero de Quiñones y al ver reunidos sus libros, recortes de prensa, cuadros, cartas y fotografías afirmó: «Parece esto el réquiem». Preguntó en voz alta: ¿Qué vais a dejar para cuando me muera?. Por si acaso, advirtió: «Estoy dispuesto a aguantar mucho...». Crémer o Waldo Leo Reconoció que de todo este legado, cedido por el Ayuntamiento, para el Aula Crémer, lo que más le emociona es su partida de nacimiento. «Mi padre se confundió y me cambiaron el apellido -Cuende por Crémer-». En una cristalera aparecen dos retratos del poeta con algunos de sus pseudónimos: Waldo Leo, Vick, Francisco C. Leonardo o Valdoca. Santos Llamas afirmó que La Casona de los Pérez ha sido posible gracias a los patronos de la fundación, presentes ayer en el acto inaugural. Llamas dijo que Crémer era su «padre, su guía y un estímulo» que había encontrado tardíamente. Afirmó que el Aula Crémer será el «buque insignia» de la obra del periodista y premio nacional de poesía. El autor de Parábola de Amalia La Petarda afirmó que el Aula Crémer nace «con el ánimo de que sirva de algo. Si el público no responde, lo mejor es cerrar...». Recordó que León era una ciudad hasta hace poco reacia a casi todo. «Vamos a hacer un aula para que todo el mundo venga a consultar, a estudiar e, incluso, a discutir». «He sido siempre un inventor de nada», dijo Crémer, «pero una vez se me ocurrió que levantáramos León. Tenía 20 años. Inventé una revista. Llamé a todas las puertas para despertar la imaginación de los leoneses...». Tras esta breve descripción de Espadaña , una revista mítica que nació en una de las épocas más grises de la historia reciente, Crémer quiso recoger el «guante» de aquella iniciativa para convertir el aula que lleva su nombre en «una organización cultural que merezca la pena ser exaltada». Un día antes de que se inaugure el congreso de literatura sobre Crémer, el protagonista manifestó la ilusión que le hace la Casona, que en breve comenzará a programar actividades y desde el lunes se enseña al público.