EL INVENTO DEL MALIGNO | Entrevista | Mercedes López Luzuriaga |

Estafas «Envejecer no es arrugarse sino perder la ilusión»

La abuela «becaria» Asun de «Camera café» celebró su 80 cumpleaños trabajando en la serie cómica

Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA Mercedes Rodríguez - madrid
León

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DE VERDAD que me quedé patidifuso la otra noche viendo Dónde estás corazón , el semanario rosiamarillo de Antena 3. Conste que no entraba en mis planes verlo, porque el tema gordo que nos anunciaban giraba en torno a ex Paquirrín y, la verdad, las cuitas y gozos de este muchacho me importan un bledo. Pero ya pasada la medianoche me puse a zapear, imprudente de mí, y entonces descubrí algo que me llamó enormemente la atención: la extraña desaparición de Mare de Castro. «Ah, vaya; algo distinto», pensé. Sí, lo reconozco: llevo muchos días sin ver Aquí hay tomate ni su versión gamberra y autocrítica, Sé lo que hicisteis , así que no tenía ni idea de quién era esa señora. Sólo vi a una mujer de raza negra y no especialmente agraciada que decía haber sufrido un secuestro y que comparaba su situación con la de Ortega Lara, mientras una periodista de Dónde estás corazón increpaba fuertemente a la doña por osar comparar su historia -había que suponer que ficticia- con la del funcionario de prisiones. Me sumo al reproche de la periodista, pero, si DEC considera que la historia es falsa, ¿a santo de qué llevar ahí a esa mujer? Tuve que bucear en Internet para enterarme de quién era la tal Mare de Castro: «La que fuera enemiga número uno de Toni Anikpe, ex marido de Raquel Mosquera», según la concisa definición del Tomate . Un parásito del cotilleo, en fin. Hasta hace muy poquito tiempo, estos parásitos secundarios del famoseo televisivo nos eran presentados sin el menor rubor por los programas rosiamarillos de la pantalla: sus historias nos llegaban en el mismo paquete que las de los famosos «de verdad», y los «periodistas» de turno los entrevistaban con la misma aplicación que podrían poner en interrogar a Julio Iglesias. Era inevitable que semejante impostura terminara escandalizando a todo el mundo, como siempre que se vende mercancía averiada: al final, el cliente protesta. ¿Han dejado por ello de aparecer esos individuos en la pantalla? No: lo que se ha hecho es presentarlos de otra manera, y así ya no encontramos (apenas, en fin) que al impostor se le rinda tributo, sino que ahora se le insulta. El truco permite al «periodista» poner a salvo su problemática honra: su papel ya no es el de vendedor de fraudes, sino el de debelador de estafadores. Pero la chicha del espectáculo apenas cambia, porque el impostor sigue siendo protagonista y, por supuesto, no deja de cobrar su buena pasta gansa por el show . Digamos que lo que ha cambiado es la cobertura moral del asunto: antes no tenía ninguna y ahora se envuelve en una densa capa de hipocresía. La verdad, no sé qué es peor. La estafa es la misma. La ilusión mueve montañas, asegura la vizcaína Mercedes López Luzuriaga. Y la ilusión la mantuvo en vilo cuando le llamó Luis Guridi, el director de Camera café , y le ofreció hacer una prueba para el papel que ahora representa, el de Asun, la abuela becaria de la alocada oficina. En realidad, esta actriz tardía ha cumplido 80 años en el plató de serie de Telecinco. Se pasó la vida criando a sus seis hijos y, después, trabajando en el laboratorio de bioquímica del Hospital de Cruces de Bilbao como auxiliar clínica. Pero desde jovencita soñaba con poder actuar. Y con el mismo tesón que le llevó a sacar el graduado escolar a los 45 años, se puso a estudiar interpretación cuando se jubiló. Ha sido figurante de numerosas películas, ha hecho anuncios, pasó por el programa de cámara oculta de ETB Zumbados , y ahora se siente como pez en el agua. -¿De dónde viene su gusto por la interpretación? -Tenía ese gusanillo desde cría. Hacíamos obras de teatro en la casa parroquial y toda mi vida suspiré por la interpretación, pero la vida te lleva por otros caminos. Yo tenía 16 ó 17 años y en aquellos tiempos estaba mal vista esta profesión. ¿A qué me dediqué en la vida? A trabajar como una negra con unos tíos que tenían bar y estanco hasta que me casé. Después tuve seis hijos y en aquel tiempo ni existían las lavadoras. Todo a mano. ¿Tu crees que salíamos de casa? Para nada. Dedicada a la familia por completo, y lo demás lo tenías que aparcar. Luego, a finales de los años sesenta, me presenté a unas pruebas para la película El otro árbol de Guernica , aquí en Bilbao. Y empecé a hacer de figurante. Ahí empezó todo. -¿Cómo surgió el trabajo en Camera café ? -Pues estaba tranquilamente en Benidorm, donde suelo ir en mayo, y me llamó Luis Guridi para que me presentara al casting. Me planté a las seis de la mañana en Madrid, hice la prueba pero no me aseguraron nada porque se habían presentado otras. ¡Qué nervios pasé!, casi me daba con las paredes en la espera. Y ahora estoy encantada de la vida. -En la serie usted es una compañera muy dispuesta a echar una mano a todo el mundo. ¿Se reconoce así? -Yo creo que sí. Las personas que tenemos muchos hijos nos pasamos la vida dando, somos las últimas en todo. Mientras tus hijos te necesiten te olvidas de ti misma. Las madres tenemos ese espíritu de sacrificio. -¿Se sigue aprendiendo en la vida a los 80 años? -Sí hija. Cada día aprendes algo nuevo. A veces para bien y otras para mal. La vida es un tira y afloja, tanto disfrutas de pequeñas cosas como te vas desilusionando por otras. Ves el mundo tan revuelto, el egoísmo... Y luego, aunque a mí no me tocado, te das cuenta de que no encuentras la amistad sincera. -¿Cuál es el secreto para mantenerse tan saludablemente? -Yo pasé una guerra y muchas privaciones, como tanta gente de mi edad. No he hecho más que trabajar y quizá sea ese el secreto. Además, yo soy de carácter alegre, será por naturaleza. Canto, tarareo... La vida ha cambiado ahora mucho y yo me sorprendo del consumismo que tenemos. No hay valores. Antes, con bastante menos éramos más felices. Yo he sido muy feliz sin un duro en el bolsillo muchos domingos. Pero claro, tampoco quiero volver a la vida de antes. Es una contradicción. Ahora, lo verdaderamente importante en la vida es tener ilusión, porque la ilusión mueve montañas, con ilusión se te quita hasta el dolor de cabeza, te mantiene en forma. Leí un día que envejecer no es arrugarse sino perder la ilusión por las cosas. Y es así. no borrar

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