Diario de León

| Reportaje | La voz de Los Coyotes |

«Ser polifacético evita tener una visión corporativista del mundo»

El Festival Actual de Logroño revisa la obra del artista gallego Víctor Aparicio con una muestra retrospectiva que ofrece las múltiples caras creativas de tres décadas de trabajo

El artista Víctor «Coyote» Aparicio durante un momento de su actuación en la apertura de la muestra

El artista Víctor «Coyote» Aparicio durante un momento de su actuación en la apertura de la muestra

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Pacho Rodríguez - madrid
León

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Hay muchos Víctor Aparicio artista pero todos viajan al unísono, como lo demuestra la retrospectiva presente estos días sobre el músico y diseñador gallego en el prestigioso Festival Actual de Logroño, que se ha celebrado del 2 al 6 de este mes y que ha escogido al que fuera líder de Los Coyotes para que dé rienda suelta a sus facetas creadoras, unas cuantas y no todas (también cuenta con un libro excelente: Cruce de perras ) y en donde queda claro que, de Tuy a Madrid, el viaje de Aparicio es el de un inventor de arte contemporáneo. Músico, dibujante, diseñador, escritor, ilustrador y un gran observador, por alguno de esos territorios paseará su obra estos días en la capital riojana, desde que el pasado 2 de enero se haya abierto en la Casa de los Periodistas su muestra Trabajos por aspersión . Aparicio llega a la cita, también, por aspersión. Desde un bar del centro de Madrid, el creador de canciones emblemáticas como Esta noche me voy a bailar , o el que años después hiciera el vídeo de Los Rodríguez de la archiconocida canción Milonga del marinero y el capitán es ante todo activo y clarividente. Por eso, hay que subirse a su piragua con retrovisor para ver cómo se moja y recordar algo de lo que pasó en tres décadas en las que ha creado, creído a veces menos, y sin detenerse ni un instante. Y Aparicio relata: «En esta muestra de Logroño hay cosas antiguas, del 80 y 81, por ejemplo. Evidentemente, las hay que no soportan el paso del tiempo y otras que sí. Espero haber traído las segundas¿ Pero me pasa una cosa: Que veo la pintura de los 80 y me parece mala. La exposición de La Movida me pareció floja, yo incluido. Pero, bueno, yo no soy un gran pintor. Si pienso en cambio que la pintura de los 90 es mejor y más interesante». Segundo asalto. No es una metáfora por alguien combativo, sino que hay la necesidad de seguir sabiendo cuando alguien se recorre a sí mismo con espíritu crítico. Y Aparicio lo hace: «Que la exposición se llame Trabajos por aspersión es casi una forma de definir mi trabajo. Siempre en varios frentes. Puede que eso haga que me centre menos, pero me evita una visión corporativista del mundo», asegura, él que siempre afirma que estar en la vida es difícil y requiere un sobreesfuerzo. Y que en trabajos como el suyo, con un pie en el arte, hay sobresaturación y una congelación económica desde la entrada del euro. Y más: con ironía y sin acritud: «La gente quiere trabajar en lo que mola porque es guay». Para explicar ese mundo de esfuerzo, Aparicio recurre a diferenciar el trabajo hecho por él y para él, del que tiene carácter de encargo. Aunque en el segundo haya encontrado satisfacciones que apenas sugiere con modestia: « Sábanas blancas, cama estrecha fue un vídeo de Mastretta, que aunque no era una videocreación pura y dura tenía sus valores artísticos y que, finalmente, estuvo en Arco». En ese arte del siglo XX, Aparicio ha pasado hasta por el cómic, pero poco y con una sensación extrema: «El cómic es una cosa muy dura. Leo cómic, pero ya no hago cómic. Y a veces me gusta y a veces no me gusta nada», sentencia. Ahora Pocateja es su estudio de diseño, que comparte con otra institución en el sector como es Pepo Fuentes. «Aquí siempre hay un cliente de por medio, pero a veces conseguimos resultados creativos interesantes», remarca Aparicio, que entra al trapo de una pregunta de esas definitorias: ¿Existe el estilo Pocateja? «Podría ser el de La Cordorniz , o Saúl Bass. Cosas más modernas como Neville Brody. Algo así». Podría ser agotador estar en tantos frentes, sino fuera porque en una pasada por el estudio Pocateja de Madrid se pueden ver trabajos como portadas de flamenco, de Santiago Auserón, carteles de películas de Álex de la Iglesia, o de Garci, todo marca de la casa. Y también porque, de repente, Víctor Aparicio adelanta en exclusiva que va camino del nuevo disco. Que será triste y lento. Más de baladas, más melódico y más trágico. «Y lo voy a titular Cantar destruye », asegura, aunque él sea alguien que se pasa el día construyendo. El eterno experimentador Puede que practique mucho eso del ensayo y error. En varios frentes. Que Víctor Coyote Aparicio parezca un artista compulsivo cuando es más reflexivo que otra cosa. Que haya sido un músico de los 80 que cambió de década, sin más, en la mismísima Nochevieja del 89, es decir sin nostalgia alguna. Cuando viaja a Tui comprende que Madrid fue un puerto profesional obligatorio. Y el siglo XXI le ha pillado trabajando en todos los frentes, esos que le evitan el corporativismo, algo que podría ser una de las únicas cosas que le irritara. Porque con el tiempo, cualquier cuestión a debate, en Víctor Aparicio tiene la doble lectura de ponerse en el lugar del otro. Al final, aquel inventor del rock latino, en una España que para nada bebía de esas fuentes, se ha convertido en un corredor de fondo que gana metas con frecuencia. Atento a lo que se cuece ayer para comer mañana. Y, pese a su veteranía, pensando siempre que en la última hora puede haber algo interesante. Y como es de largo recorrido, Aparicio puede tirar de una sabiduría que, por ejemplo, le daría ventaja ante un diseñador recién llegado: Él sabe cómo se hace una portada para un disco en vinilo. Así que, si quiere, es artista histórico.

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