| Reportaje | Visiones de la música |
El Musac encuadra el espejismo FIB
El Museo de Arte Contemporáneo de León presenta la obra «Benicassim, el festival», el proyecto de seis artistas acerca de una de las grandes peregrinaciones de la actualidad
Cristina García Rodero, Carmela García, Immo Klink, Ángel Marcos, Álvaro Villarrubia y Massimo Vitali. Seis fotógrafos para enmarcar en imágenes uno de los fenómenos musicales más indiscutibles de la actualidad. El proyecto de Rafael Doctor y Nacho Santos Benicassim, el festival ha sido uno de los primeros proyectos artísticos en España que aúna el fenómeno de los grandes festivales con el arte contemporáneo, en un intento de captar y conservar el carácter efímero de la música. Durante los cinco días durante los que se desarrolló el Fib, los seis artistas -todos presentes en el proyecto propio del Musac- realizaron una labor de introspección para mostrar en un libro las imágenes que mejor pueden «aprisionar» la fugacidad de miles de instantes. Y todo ello mediatizado, como no podía ser de otra manera, por sus visiones particulares. Rafael Doctor destaca que desde hace años la atracción que existe entre el mundo de la música contemporánea popular y el de las artes plásticas es evidente. «El libro rezuma la vitalidad y frescura del momento y supone una aproximación como hasta ahora no se ha hecho entre estos dos mundos que en buena medida se necesitan», subraya. De esta manera, el Fib consigue multiplicarse a través del enfoque de cada uno de ellos, transformando la atmósfera inasible y huidiza de la música en imágenes perdurables. En este sentido, el propósito de Carmela García ha sido continuar investigando el espíritu que le ha movido en los últimos años y que se concreta en torno a la palabra sisterhood , camaradería entre mujeres. En sus imágenes se repite el esquema de mujeres, amor y mentiras que ha desarrollado en otros trabajos y que se resuelve en torno a la idea general de belleza. En el caso de Immo Klink la perspectiva es diametralmente opuesta. Su visión es más política y en las secuencias que ha realizado para el libro proyecta la tensión de la realidad a través de imágenes con las que exhibe hasta qué punto determinados elementos externos o técnicos influyen de manera determinante en el comportamiento de los fibers . La empresa de captar la mitomanía es el capítulo dedicado a Álvaro Villarubia que, entre bambalinas, ha logrado captar el rostro de los músicos detrás del escenario. Villarubia explora un campo en el que se mueve a sus anchas y con el que ha obviado ofrecer una imagen complaciente de las estrellas que pasaron por el certamen. Memorables las imágenes de la troupe Fangoria o la de un ¿abatido? Iggy Pop. El leit motiv de Ángel Marcos fue detectar con su objetivo de qué manera interacciona la gente, cuál es su nivel de empatía, para intentar mostrar hasta qué punto la alienación, el hacerse ajeno, aún está al alcance de todos. «Las fotografías dan una idea de hasta qué punto este tipo de festivales, de encuentros, pueden convertirse en una burbuja de interacción. Quise mostrar la poética de sentimientos que puede transmitir una simple tienda de campaña», explica. Por último, Cristina García Rodero se propuso la misión de mostrar el orquestamiento necesario para poner en atril una sinfonía de estas caracteristicas. Esta artista no dejó ningún detalle al azar. «Estas imágenes reflejan de verdad qué se genera en torno a un concierto». García-Rodero se ha detenido en la intendencia de la vida para demostrar que, al final, las motivaciones que mueven las grandes concentraciones que hoy se celebran pueden cambiar, pero que, en cambio, las emociones y el sentido que cada uno les otorga no ha cambiado tanto.