CARMELA GARCÍA
«No deberíamos poner fronteras sino jugar con la ambivalencia»
La artista canaria explica las claves de su nuevo proyecto para el Musac, «Constelación»

La artista Carmela García, ante una de sus creaciones artísticas
Ha sido una de las artífices de la representación (en el doble sentido de volver a presentar y de puesta en escena de la realidad) y reconstrucción de la mujer en el arte contemporáneo. Carmela García ha basado su creación en la interpretación de la idea de fraternidad femenina. Proyectos como Chicas, deseos y ficción o Mujeres, amor y mentiras enfatizan de manera sutil la reafirmación de la imagen de la mujer como sujeto creador y no como un simple objeto de admiración masculina. Tras participar en el proyecto Benicassim, el festival , prepara su próxima exposición para el Musac. Con Constelación recupera y y reconstruye el legado de mujeres como Gertrude Stein, Tamara de Lempicka, Colette o Natalie Barney y su influencia en la identidad del colectivo femenino. -¿En qué sentido el proyecto del Musac en Benicassim ha variado el enfoque que había dado a sus anteriores trabajos? -Tanto Rafael Doctor como Nacho Santos querían encontrar una visión propia y particular de hacer fotografía para el festival. Es decir, querían lograr trasladar a nuestro ojo un evento de esas características. En mi caso fue un reto porque no soy fotógrafa documental, sino que siempre hago un trabajo mucho más elaborado. De ahí que me resultara tan interesante resolver una situación tan ajena sobre la marcha. Pensé que sería interesante trasladar la idea de sisterland al proyecto y fotografiarlo aislando a los personajes del entorno. En mis fotos, sabes que se trata de Benicassim por el contexto, pero podría tratarse de cualquier otro escenario. -¿Es prescindible? -No. En toda mi obra siempre hay una valoración del protagonismo del espacio. Los personajes no sólo lo habitan, sino que se apropian de él. -«Constelación» es su próximo proyecto en el Musac. En este trabajo las protagonistas dejan de ser mujeres anónimas y convierte a las pioneras de principios del siglo pasado en los modelos a partir de los cuales desarrolla su idea de fraternidad femenina. 1397058884 Conste lación no es un proyecto aislado, sino una prolongación de todo lo que he hecho hasta ahora. No podría haberlo hecho de otra manera. Me interesaba tomar unos modelos determinados para crear una ficción, pero en ningún caso tuve una intención historiográfica. Mi voluntad desde el principio fue coger a un grupo de personajes asociados entre sí y crear redes de solidaridad que me interesaban mucho. Estas mujeres vivieron una situación especial, no sólo por su camaradería sino sino porque carecían de referentes, con lo que fueron pioneras, si bien muchas de ellas son auténticas desconocidas. Por eso me interesa tanto trasladar la red de vivencias que generó la interrelación que surgió entre ellas. -¿Cómo se desarrolla la exposición? -Hay mucha apropiación. He realizado representaciones a partir de los archivos personales de todas estas mujeres. En cada una de las fuentes encontraba rastros de las demás que me ayudaron a realizar una red muy curiosa. Se trata en cierto modo de un acercamiento poético. -¿La visión de una mujer artista de la obra de otras creadoras? -Más que eso se trata de artistas que representan a otras artistas y de personajes que se representan a sí mismas. -¿Se obvia la mirada masculina? -Ellas trataron de saltarse la mirada masculina., aunque indudablemente están influenciadas por ella. Pero hay una reafirmación y una búsqueda de modelos original. -¿Aparecen modelos masculinos en esta muestra? -En una de las series de la exposición, titulada I want to be aparecen hombres, surgen personajes masculinos, pero se trata de hombres que parecen mujeres y al revés, en esta especie de androginia que siempre ha estado presente en mi obra. Es como un juego de espejos, con un sentido performático. -En este sentido ¿Cree que se ha superado la visión únicamente masculina en el arte? -No lo sé, el cliché es algo que tiene demasiado poder. Hay representaciones que son deleznables y que al menos no resultan ya tan obvias. Creo que no deberíamos poner limitaciones ni fronteras. Siempre he trabajado con la idea de ambivalencia, con la certeza de que todos somos hombres y todos somos mujeres. -¿Es éste el epílogo a lo que ha hecho hasta ahora? -En este trabajo, en el que llevo dos años trabajando, cierro un círculo. He encontrado un referente histórico, encontrando en el pasado un significado al proyecto que comencé hace siete años.