Diario de León

Será la estrella del Festival Internacional de Órgano, donde podrá escucharse el 3 de octubre

Sánchez Verdú ha puesto música al poemario de Gamoneda «Libro del frío»

La Sinfónica de Galicia y el contratenor Carlos Mena estrenarán la obra en León Un gran composito

El compositor José María Sánchez Verdú

El compositor José María Sánchez Verdú

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Considerado el compositor más joven y más prestigioso de su generación en España, José María Sánchez Verdú está actualmente dando los últimos toques a otra de sus grandes composiciones, Libro del frío sobre textos de la obra homónima de Antonio Gamoneda, que verá la luz el próximo 3 de octubre en la Catedral de León, dentro de la 25 edición del Festival Internacional de Órgano, como obra de encargo del evento musical leonés que este año cumple sus bodas de plata. «Creo», dice Verdú, «que la obra de Gamoneda es, aunque pueda parecer lo contrario, extremadamente musical y en concreto su Libro del frío el idóneo para comenzar ese viaje iniciático a través de una de las catedrales más hermosas de Europa, como es la de León. Siempre me ha parecido la poesía de Gamoneda impresionante y cuando cayó en mis manos este Libro del frío pensé que era el momento de escribir una obra muy especial para conmemorar estos 25 años de una realidad musical y cultural tan importante como es el Festival de Órgano, tan imbricado a la Catedral de León y a los leoneses. Para ello, comencé a tejer las connotaciones que a lo largo de los poemas de este libro esencial van trascendiendo al ser humano, partiendo desde un territorio imaginario para enfrentarse con los elementos físicos como el frío,o los consustanciales al hombre como el miedo, la piedad y el amor, hasta alcanzar el el descanso eterno que puede ser muerte blanca o principio de la serenidad», sostiene el compositor algecireño. Poco hablador, simpático y apacible pero extremadamente observador, Verdú es un enamorado del arte y de Isabel, que le gusta recalar por León en busca de restos morabitos, no duda ni un instante en apartarse del mundanal ruído enclaustrándose entre los albos muros de los monasterios leoneses de Gradefes y Carrizo, que le permiten concentrarse de forma intensa en los últimos encargos que según sus palabras están ya muy avanzados, especialmente este del Festival de Órgano. «Es un trabajo importante en cuanto a extensión», apunta, de una media hora de duración, en el que va a haber varias sorpresas acústicas y visuales. «Puedo adelantar que la formación orquestal se dividirá en cuatro secciones buscando los cuatro extremos del crucero Norte-Sur, y varios instrumentistas se irán colocando en distintos lugares del templo para producir esos sonidos etéreofónicos que parecen no venir de ningún sitio pero que envuelven todo el templo». El tono de la Catedral La obra, escrita para gran orquesta, como es la Sinfónica de Galicia, voz y órgano, con el prestigioso contratenor Carlos Mena, quien cantará los poemas del Libro del frío, del premio Cervantes Antonio Gamoneda, explotará todos los efectos acústicos, tímbricos y tonales con el fin de resaltar aún más el tejido orquestal y los recursos de los instrumentos solistas. «Una de las investigaciones que estoy haciendo en estos momentos en buscar el tono de la Catedral, que, como sabes tiene su tono definido como cualquier edificio para poder ensembler el de la orquesta, voz e instrumentos. Esto que parece algo insólito, puede destrozar una obra en función del recinto en el que se interprete, de ahí, que sea tan importante encontrar ese tono». José María Sánchez Verdú, se ha convertido en el compositor español más requerido de su generación. Con sus flamantes cuarenta años, Sánchez Verdú, cuenta ya con una cartera abarrotada de encargos y los premios se insertan en su currículo con la prodigalidad de un brillante creador que es. Recientemente ha estrenado en el Teatro Real su ópera El viaje a Simorgh, inspirada en Las virtudes del pájaro solitario, de Juan Goytisolo, en la que la mística de San Juan de la Cruz se mezcla con los poetas de la tradición sufí. Amante de la literatura y aún más en concreto de la poesía, Sánchez Verdú gusta de gestar sus obras mientras recorre largas distancias a pie, o en la paz de los monasterios leoneses a los que frecuenta con la asiduidad de un monje. Frecuentemente se le puede ver por los alrededores de Carrizo con un libro extraño bajo el brazo plagado de arcanos sobre música y ajedrez o en pos de armonías ignotas, de ruinas medievales o de seculares cenobio que le disparan su fecunda impronta de la que surgen estas obras, magníficas que ya han entrado por derecho propio dentro de la historia de la música del siglo XXI.

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