Temido y respetado
Chencho era Chencho y punto. Durante muchos años fue uno de los comentaristas políticos mejor informados de León, él lo sabía y se aprovechaba de ello. Sus análisis eran casi letra sagrada para la clase política leonesa. Palabra de Chencho. Era uno de los últimos heterodoxos leoneses, un magnífico maestro en el uso del lenguaje y, sobre todo, de las frases célebres. Pedirle disciplina y el cumplimiento de los horarios era una misión casi imposible. Su artículo era uno de los últimos en llegar y casi siempre rozando la hora de cierre. A cambio, él entregaba altas dosis de pasión, interés, incertidumbre y adelantaba las claves de lo que días después iban a ser noticias importantes. Era temido y respetado. Odiado y querido. Como los finos observadores de raza. Con Chencho el tópico se hace realidad: con él muere una época única e irrepetible del periodismo leonés.