La escritora debatió con Martín Garzo y Luis Alberto de Cuenca sobre la literatura fantástica
Espido Freire afirma que «los clásicos siguen intactos siglo y medio después»

Gustavo Martín Garzo, Espido Freire, Luis Alberto de Cuenca y Fernando Marías, ayer en Leer León
Los escritores Gustavo Martín Garzo, Espido Freire, Fernando Marías y Luis Alberto Cuenca coincidieron ayer en León en destacar la vigencia de la literatura fantástica y los mitos de hace siglo y medio en la literatura y el cine actuales. En declaraciones a los periodistas antes de la mesa redonda El género fantástico en la literatura infantil y juvenil, que se celebró dentro de las actividades de la tercera edición de la Feria Internacional Leer León, Marías destacó «cómo nos hicieron sentir» mitos como Drácula, el Hombre Lobo o la Bella y la Bestia. Por su parte, Espido Freire resaltó que esos «clásicos», después de haber sido versionados por otros literatos desde que fueron creados por su primer autor, han perdido la esencia y que «los textos originales» son los que «crean gran satisfacción» cuando vuelven a ser leídos. Freire puso como ejemplo un niño que se topa con uno de esos escritores originales y que exclama «por qué esta historia no me la han contado así» y «por qué me han estado haciendo perder el tiempo» cuando comprueba que «los clásicos permanecen intactos siglo y medio después». El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo incidió en que el género fantástico «debe interesar por igual a niños y a adultos», aunque los más pequeños «se desenvuelven de una forma más natural» antes los textos fantásticos. Garzo explicó que «su pensamiento no se acoge, como en los adultos, a la razón y abarca un mundo más infinito» conjugándose mejor con estos textos que «hablan de lo que habla nuestro corazón». La incidencia del cine en este tipo de literatura ha sido otro de los temas que se han tratado durante la celebración del evento cultural, a lo que el escritor Luis Alberto Cuenca ha considerado que «ha enriquecido y ampliado a los mitos» y ha contribuido a que crezca la vigencia de los textos fantásticos. Como ejemplo de ese aporte cinematográfico a los libros, Cuenca ha destacado las versiones de Drácula que se han realizado desde que fuera creado por Bram Strocker en 1897. La obra cinematográfica de Tolkien y el Señor de los Anillos, el fenómeno de Harry Potter tanto en la literatura como en el cine o la «apropiación» de las imágenes de mitos de los textos fantásticos por la factoría Disney han sido otro de los temas de análisis durante la mesa redonda.