| Entrevista | Carlos Santos de la Mota |

«Esta comunidad ha debilitado a las dos regiones, a León y a Castilla»

El autor de «León, historia y herencia» presenta hoy en el Club de Prensa del Diario un ejercicio de reflexión con el que advierte de que esta autonomía es «un error histórico»

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E. Gancedo - león
León

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Durante los meses de agosto y septiembre de 2004, Carlos Santos de la Mota publicó en el Diario De aquel Reino de León a estas flojedades , una sección muy seguida por los lectores; tanto, que se tomó la decisión de volcarla íntegra en la edición digital del periódico con el fin de que sirviera de documentación a la gente que quisiera saber más sobre nuestro pasado. Ahora, ese material, junto a una muy documentada reflexión sobre las «desastrosas consecuencias de la unión administrativa con Castilla», forma el libro León, historia y herencia , que esta tarde presenta en el Club de Prensa del Diario junto al catedrático Hermenegildo López y el director del periódico, Fernando Aller. -De dónde procede este «León, historia y herencia? -Yo quería escribir un artículo para el Diario que aclarase a los leoneses cuál había sido su historia y quiénes sus reyes; y como tengo la fatalidad de extenderme demasiado, me planteé hacer una cosa mayor. Busqué, leí, investigué, y el resultado fue aquella sección del Diario De aquel Reino de León a estas flojedades . -¿Está íntegra en este libro? -Sí, algo retocada y ampliada, pero en lo sustantivo es, tal cual, aquello. -¿Y el resto, que conforma la mayor parte del volumen? -Investigando sobre el Reino de León me di cuenta de que, a partir de un determinado momento, se impone una visión oficial castellana de la historia que ningunea y minimiza lo leonés. La historia, está claro, la escriben los vencedores, no es una cosa tan aséptica como parece en los libros. Así pues, se trata de una reflexión sobre nuestro devenir desde entonces y sobre lo que sucede en la actualidad. -¿Y qué ha cambiado en usted una vez finalizada la escritura del mismo? -Me he sentido más leonés, más orgulloso de serlo, y he visto con claridad las manipulaciones a las que se ha visto sometida nuestra historia. -¿Qué tiene de malo, a nivel, digamos, ético, legal, y a nivel práctico, la autonomía de Castilla y León? -Es reprobable moralmente porque desdice el legítimo reconocimiento al que cualquier región tiene derecho: hemos asistido a la desaparición del mapa, formal y nominal, de la región leonesa, y en lo práctico... ahí están los datos: desde 1960, Zamora y Salamanca han perdido una tercera parte de su población, y a la provincia de León se le han ido 100.00 habitantes. Zamora es hoy la última provincia de España en renta per cápita, y León, del puesto vigésimo segundo que ocupaba en los setenta ha descendido hasta el antepenúltimo lugar. -¿Qué ha pasado? -Eso me pregunto yo en este libro. De ser el reino más poderoso de la Hispania medieval, pionero en legislación y universidad, de ser una región española como las demás, ¿qué hemos hecho nosotros para caer en este abismo, en esta nada? -¿Tiene alguna respuesta para esa pregunta? -Creo que hemos preferido mirar más hacia afuera que hacia dentro, nos hemos perdido en lo general y hemos abandonado lo particular. Nos hemos hecho, digamos, fofos . Pero es que primero hay que hacerse fuertes, desde dentro, para luego mirar hacia fuera, para enfrentarse al mundo desde una base sólida. -Los políticos de esta tierra, ¿tienen su parte de responsabilidad? -El sucursalismo, el pesebrismo, la dependencia... los definen. Son en su mayor parte unos paniaguados, servicialistas de la voluntad de quien maneja los hilos, de quien los maneja desde esa otra región que tan distinta es a León. -Se habla de exigir un Consejo General del Reino de León, es decir, una institución administrativa a medio camino entre las provincias y la autonomía, o una Diputación Regional de León. ¿Qué piensa de estos proyectos? -La única solución, a mi juicio, es la ruptura sin contemplaciones y sin titubeos. Es necesario que se haga cuanto antes. Y no es difícil en absoluto: sólo se necesita voluntad política. En dos días se hace. -La configuración actual de la actual comunidad autónoma, ¿es perniciosa también para Castilla? -Mantengo que sí. Esta autonomía, este maridaje impuesto, desmerece la particularidad de las dos regiones, y ahí ya hay una fragilidad. La amputada Castilla ha perdido personalidad y la olvidada León ha perdido su particularidad. Esta comunidad ha debilitado a ambos territorios. -¿Quién ha ganado? -El centralismo, de nuevo. Una ciudad, Valladolid. Pero en realidad no ha ganado ni León ni Castilla. Y resistirse a ver esto es un error, un error grave. -¿Qué deberían hacer los leoneses, los ciudadanos de a pie? -Cuidar lo suyo, ser solidarios los unos con los otros, entre vecinos y entre comarcas. Un país, un pueblo, es fuerte no cuantos más kilómetros tenga, sino cuanto más particularizado está. Cuando sus habitantes se arraciman en torno a un sentimiento de empatía y afinidad. -Pero hay mucha gente en Zamora y Salamanca que no se siente leonesa... -Salamanca ha pertenecido siempre al Reino de León, así como Zamora, pero no porque lo diga yo, sino porque lo ha sido a lo largo de la historia. Y por cierto que ese sentimiento no se debe a ellos, sino a la influencia del centralismo; de hecho, en Salamanca hay un reducto de habla leonesa, y no digamos en Zamora. Pero su sentimiento de pertenencia al país leonés está, obviamente, deteriorado. Céntremonos ahora -aunque sólo sea en esta provincia pero sin dejar nunca de lado a Zamora y Salamanca-, en recuperar nuestra dignidad como pueblo. -¿Y desde el punto de vista de los políticos profesionales, qué habrían de hacer? -Exigir, dejarse de esa vergüenza y de esa dependencia de las prebendas con las que les tientan, no esconder nunca su voz, demostrar el orgullo que sienten por León. No parar hasta conseguir el debido reconocimiento a la identidad leonesa. -¿Qué desea conseguir con este libro? -Sobre todo ampliar el conocimiento de nuestra historia, que es absolutamente básico. Si no lo tenemos es como emprender una carrera sin saber de dónde se parte, y así es muy difícil llegar a ningún sitio. Por eso quiero que este mensaje llegue al mayor número de gente posible, que los leoneses dejemos de estar tan reducidos, tan encogidos... Pero mira, si es que no tenemos referencias, estatuas, de nuestros próceres, de nuestros grandes hombres, estatuas, plazas a ellos dedicados... lo hemos guardado todo tan profundamente que nadie lo conoce, ¡y la historia hay que airearla, hay que propagarla! -Conclusión... -Que nadie puede permanecer en silencio ante lo que supone una flagrante violación del ánima y el ánimo de todo un pueblo: el leonés. Hora: 20.00. Lugar: Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por Fajeros.

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