Villanueva entra en la Academia con un discurso sobre El Quijote y el cine
El catedrático y lingüista Darío Villanueva (Villalba, Lugo, 1950) ingresó este domingo en la Real Academia Española con el discurso El Quijote antes del cinema. Villanueva ocupará el sillón «D», que quedó vacante tras el fallecimiento de Alonso Zamora Vicente. A este filólogo madrileño, gran estudioso del lenguaje caliente de la calle, dedicó parte de un discurso que fue contestado por el poeta catalán Pere Gimferrer. «Alonso Vicente fue un filólogo de una pieza, un humanista que no trazaba fronteras entre las tres nociones que dan título a uno de sus libros: Lengua, literatura, intimidad , dijo en referencia a su maestro. Cine y literatura El nuevo académico dio unas cuantas pinceladas para contar las conexiones entre el nacimiento del cine y algunos escritores de la época. «Valle-Inclán se convirtió en el abanderado de las enormes posibilidades estéticas y expresivas del cine», dijo. «Unamuno, en cambio, era reticente; a él se debe la expresión el fatídico cine». También recordó el vocablo cinedrama, acuñado por Ramón Menéndez Pidal para referirse a una pieza de Lope de Vega sobre el rey Rodrigo. Tras los preliminares fue desgranando la técnica cervantina, unos recursos y registros que, según precisó, «fueron reinterpretados por el cine». Así, los diálogos que transcurren en El Quijote -los enunciados de don Quijote, las réplicas de Sancho, y viceversa-, el filólogo los comparó con los planos y contraplanos del cine. «A la hora de dibujarnos a sus criaturas, Cervantes no ejemplifica en cada una de ellas el arquetipo de sendas pasiones, sino que prefiere ofrecernos una descripción de sus conductas que apele más al testimonio de los sentidos que al dictamen del intelecto», argumentó. «Es una prosa que juega con el potencial de nuestros cinco sentidos». El Quijote consiste, según dijo, en una apoteosis de lo sensitivo en la que no faltan referencias extremadamente significativas al olfato, el gusto y el tacto, aunque el meollo corresponde a la vista, el oído, las voces, la perspectiva y los diálogos. «Como primera novela moderna es toda una enciclopedia narrativa genuinamente cinematográfica». Y fue más allá al sostener que «ni una sola idea de la novela occidental deja de estar presente germinalmente en Cervantes». El flamante académico concluyó su discurso citando a Ayala: «El cine, como un aire yodado, ha penetrado mi piel con su influencia difusa».