Una restauración que resultó dañina
El próximo objetivo es la fachada sur, gravemente deteriorada por una «capa protectora» que recibió el siglo pasado y que ha sido nefasta para la piedra
El tiempo ha demostrado que la gran restauración llevada a cabo a principios del siglo XX en San Isidoro no fue del todo acertada. Algo similar a lo que ha ocurrido en la Catedral, donde las grapas colocadas a finales del XIX para sujetar algunos muros, a la larga, han acabado por resquebrajar la piedra. En el caso de San Isidoro, los efectos negativos de la restauración se han dejado sentir en la fachada principal, que en su día se «pintó» de una imprimación especial para protegerla de posibles erosiones y, finalmente, ha acabado por descascarillar la piedra. También hay pérdidas pétreas en algunas esculturas y ornamentos. Y es que los trabajos que dirigió primero Juan Bautista Lázaro en 1905, al que sucedió tres años después Juan Crisóstomo Torbado, fueron muy accidentados. En primer lugar, no había presupuesto. Aparte de recurrir a una cuestación popular, Torbado se vio obligado a dar cursos y conferencias en Madrid y a «arrastrarse» por varios ministerios para conseguir financiación. En 1909 se suspendieron las obras por falta de recursos. Los trabajos estuvieron interrumpidos durante cinco años, hasta que Torbado logró fondos del entonces ministro de Bellas Artes. Con 25.000 pesetas concluyó la restauración interior del templo, donde reemplazó los sillares calcinados en el incendio y renovó los nervios de la bóveda, que era de madera pintada. Fue entonces cuando se trasladó desde la iglesia de Santo Tomás de Campos el retablo gótico, de 24 tablas grandes. La iglesia se reabrió al culto el 26 de octubre de 1920. Ese año comenzaron a llegar consignaciones de 25.000 pesetas procedentes del ministerio parar reparar el exterior del templo, así como el claustro. Como dato curioso: Benedicto XV concedió en 1917 indulgencia plenaria una vez al día a los fieles de San Isidoro. Benedicto XVI podría, igualmente, conceder algún beneplácito a esta joya del románico. La fachada principal de San Isidoro está ya en la agenda de la Junta y Caja Madrid, que invertirán 4,5 millones de euros en la colegiata en los próximos cuatro años.