Gonzo
ANTES DE QUE se estrenara El método Gonzo en la primera hora de la tarde de Antena 3, los foros de Internet sobre televisión se llenaron de malos augurios: que si un programa así no cabe en la franja de tarde; que si Gonzo, buen reportero, no daba para conducir una hora seguida de televisión; que si a esas horas la gente pide otro tipo de contenidos... Eran augurios un poco abusivos, porque, después de todo, El método Gonzo aún no había comenzado, la promoción del nuevo programa en la cadena estaba siendo muy acertada y, además, ¿dónde está escrito que «la gente» rechace de antemano contenidos distintos a los tópicos? Bien: semana y poco después de su estreno -varias veces retrasado-, el balance es inequívoco. Helo aquí: un batacazo de impresión, siempre muy por debajo del millón de espectadores, con cuotas de pantalla de entre el 6,5% y el 8,5%, que son catastróficas para una cadena como Antena 3, y sin expectativas de mejora. Sólo cabe concluir que los foreros -agoreros- tenían razón. ¿Tan malo es El método Gonzo ? No, en absoluto. Incluso puede decirse que es un buen programa. Esta producción de Magnolia se había propuesto animar la tarde con un espacio donde cupieran, mezclados, el humor, la actualidad, la denuncia y el talk-show , en un zurriburri de géneros que debería bastar para hacer llevadera la hora larga (a partir de las 17,30, más o menos) que dura el invento. El programa es verdaderamente animado. Gonzo -ex de Caiga quien caiga - no lo hace mal, porque es divertido y desenvuelto. Es verdad que algunas entrevistas son demasiado largas, aunque el personaje sea atractivo; es verdad también que los contenidos de «denuncia» quedan bastante por debajo de las expectativas anunciadas por la propia cadena en la promoción previa; es verdad, en fin, que se trata de un programa pensado para que el espectador se siente a verlo, pero ese grado de permanencia ya sólo lo suscitan las series y los culebrones. Estos son defectos relativamente menores, pero si los sumamos al horario, efectivamente difícil, entonces se convierten en afecciones letales. Ahora bien, ahí entramos en un capítulo distinto que es el de los pertinaces problemas de Antena 3 con el horario de tarde: «si no ponemos algo como El método Gonzo , ¿qué ponemos?», podría preguntarse -y seguro que lo hace- el programador de Antena 3. Y tiene razón: ponga lo que ponga, esta cadena lleva varias temporadas atravesando la tarde como quien cruza un áspero e inhabitable desierto. Ni siquiera Los Simpsons , injertados ahí en vacaciones, le están funcionando como debieran. Así que, hechas todas las cuentas, ¿por qué no algo como El método Gonzo ? Por lo menos es distinto. Eso ya es un mérito.