Diario de León

La muestra se enmarca en el homenaje que la localidad realizará el día 9 al autor de «Las jaulas»

Encinedo recrea el viaje iniciático de Ramón Carnicer a La Cabrera

Una exposición reúne fotografías inéditas que el escritor realizó en la comarca en 1962

«Casas y vecinos de Odollo». Imagen de Ramón Carnicer de 1962

«Casas y vecinos de Odollo». Imagen de Ramón Carnicer de 1962

Publicado por
Cristina Fanjul - león
León

Creado:

Actualizado:

El próximo 9 de agosto, el Ayuntamiento de Encinedo inaugura una exposición de las imágenes que Ramón Carnicer captó en 1962 con motivo de su viaje a La Cabrera. Fruto de esta experiencia, que realizó a lo largo de nueve jornadas a pie siguiendo el curso del río, nació Donde las hurdes se llaman Cabrera , libro con el que, según el propio Carnicer señaló, trató de sacar a la luz «uno de los islotes de miseria y abandono frecuentes en la España de la época». La mayoría de estas fotografías son inéditas y revelan el olvido de un lugar sumido en el silencio de siglos, de unas gentes que, como el propio Carnicer describe en la obra, seguían, a comienzos del desarrollismo español, igual que en tiempos de don Alfonso. Al observar algunas de las instantáneas -auténticas joyas etnográficas- comprendemos que Ramón Carnicer habría querido situarnos en un plano de incomodidad, arrancarnos del espacio de bienestar intelectual en el que normalmente acomodamos las conciencias. A través de ellas, podemos observar su viaje e introducirnos en los encuentros y diálogos que fueron tejiendo su obra más conocida. Esta muestra -que se acompañará de la inauguración de una plaza en honor del autor de Los árboles de oro- ha sido comisariada por Alonso Carnicer, hijo del escritor, en un intento de mostrar hasta qué punto la experiencia tuvo algo de revelador. Además, y como él mismo apunta, las imágenes se han transformado casi cincuenta años después en una suerte de máquina del tiempo. «Con el paso de los años y los profundos cambios económicos y sociales que ha experimentado La Cabrera, esas fotos ahora son un documento del pasado, aparte de su valor estético y de testimonio. Cada fotografía se expone junto a un texto que he extraído del libro. Imágenes y textos guardan una relación muy estrecha, y atestiguan el mismo afán de mostrar la realidad sin adornos ni exageraciones», subraya Alonso Carnicer. Y es que, gracias a la civilización, que diría Marañón, nada queda ya de este lugar de desamparo y miseria, libre ya del bocio y el cretinismo producidos por la falta de alimentación y la sobreexplotación de consanguinidad. «Lo que más me cabrea es que mis hijos han de ser igual que yo, analfabetos, sin aprender nada de nada hasta que echen fuerzas para el trabajo. Y después, a reventar, a pringar, como decían en el frente» ( Donde las Hurdes se llaman Cabrera ). Recuperar la memoria Ramón Carnicer murió el pasado 29 de diciembre dejando obras de la altura intelectual de Donde las Hurdes se llaman Cabrera o Las personas y las cosas . A pesar de la brillantez de su producción y de su estrecho vínculo literario con León, nunca obtuvo en su tierra el reconocimiento que hubiera merecido. Su vinculación con la provincia se aprecia también en obras como Friso menor (1983) o Codicilo ( 1992), dos de sus libros de memorias. A la cultura y literatura leonesa también ha dedicado ensayos y recopilaciones de artículos como Del Bierzo y su gente (1986), El pintor leonés Primitivo Álvarez Armesto (1977) y Crónicas bercianas (1988), además de El lago de Carucedo (1992) y Viaje por los enclaves españoles (1995). Carnicer cultivó igualmente con éxito la novela, con títulos como Los árboles de oro (1962), También murió Manceñido (1972) o Todas las mañanas amanece (1999).

tracking