Aparece en una «Guía del bañista» de 1896
El siempre inquieto coronel Luis de Sosa ya animaba en 1821 al Consistorio leonés a «mejorar el local de dichas aguas, preservándolas de las avenidas del río contiguo». Y así, el Ayuntamiento comisionó a algunos individuos, juntamente con médicos y boticarios de la ciudad, para analizar las mencionadas aguas «con casi todos los reactivos que conoce la química». Ya en 1896 debía haberse adecentado el lugar, pues la Guía del bañista de Anastasio López dice que la fuente está «a un cuarto de legua de la capital» y que ha producido «muy buenos efectos». Y es que en su Historia natural, análisis y virtudes del agua mineral ferruginosa de la fuente sublantina, descubierta en el presente año por el coronel Luis de Sosa , Antonio Chalanzón explica todas sus cualidades y dice que así se llama «por haberse descubierto cerca de los vestigios de la antigua Sublancia», cerca del prado «Tremedal» y del prado «Cantor».