| Entrevista | José Antonio Fernández, «Fer» |
«En España, más que humor, lo que hay es muy mala leche»
Todo un icono del humorismo gráfico en este país -y nacido en Mansilla de las Mulas-, Fer participa en el curso con charlas sobre «el humor y la vida» y «el humor durante la Transición»
Progenitor de las bizarras Historias fermosas , del ínclito Puticlú (con el Urelio al frente), de tronchantes fotomontajes y de muchos otros desvaríos gráficos, José Antonio Fernández, Fer (Mansilla de las Mulas, 1949), es todo un clásico del humor dibujado en este país. Director durante mucho tiempo de la revista El Jueves , participa mañana en el curso con La vida, el humor y sus posibilidades , y pasado mañana, con El humor en la transición . Imbatible contador de anécdotas, ha recibido innumerables homenajes, especialmente en Cataluña. -¿Qué le parece el que una institución tan académica y seria como una universidad dedique un curso al humor? -Me parece muy bien. Hombre, me han hecho una putada porque estoy hasta arriba de trabajo, pero me parece bien. Ya se hizo algo en Alcalá de Henares, y en la Autónoma de Barcelona he dado alguna charla, pero tan largo como esto, no. Estamos muy necesitados de humor porque en España no hay humor, lo que hay es muy mala leche, que es bastante diferente. -¿Cuándo se le enciende a usted la bombilla, hay un momento especial para eso? -Yo por la mañana, cuando me meto en la ducha, todavía dormido, ya estoy escuchando las noticias. Continuamente le estoy dando vuelta a los temas, por la mañana, tarde y noche. Precisamente por la noche es cuando mejor trabajo. También suelo comprar el Diario. -¿Ah, sí? ¿En Barcelona? 1397058884 Sí, voy a un quiosco de Las Ramblas que lo tiene. Allí me suelo cruzar con Carod-Rovira, que va a comer por allí. Un día me dijo: «¡Joder, eres más nacionalista que yo, siempre te veo con el Diario de León!» -En Cataluña es usted toda una institución. Y encima siempre que puede ejerce de leonés... -Fíjate, este fin de semana, que es la Diada , me invitaron José Montilla y Ernest Benach al Parlament, y yo les dije: «No, prefiero irme a mi pueblo». También, cuando empecé a firmar Fer (que significa hacer, en catalán); el lema de CiU era fer patria, fer país, fer Catalunya («hacer patria, hacer país, hacer Cataluña») y un día que me presentaron a Jordi Pujol me preguntó que si el mote era por lo de fer patria y fer país . Yo le dije: «No. Es por Fernández y Fernández». Se meaba. -Y después de eso, ya amigos. -Sí, luego siempre que me veía, o desde la radio, ya me llamaba «Fernández y Fernández». -¿Por qué dice que en España no hay humor? -Porque el humor es saber reaccionar, tomarse la vida de otra manera... y sólo hay que ver nuestra televisión, que va directamente a humillar a la gente. Mira, yo critiqué mucho la guerra de Irak, pero eran chistes «contra» la guerra, yo no me reía «de» la guerra. -Un pueblo que sepa reírse de sí mismo... -Los judíos, por ejemplo. Había un chiste judío que decía: «¿Por qué se suicidó Hitler? Porque le pasaron la factura del gas». Hay un autor muy bueno, Kurt Vonnegut, que escribió Matadero 5 , un libro genial, combatió en la II Guerra Mundial y atribuía una anécdota a Freud, la del condenado a muerte que cuando sube a la horca tropieza con el escalón y dice: «Coño, pues empiezo bien el día». ¡Qué Freud! ¡Si eso es de Quevedo, de El Buscón ! -¿Qué tal va «El Jueves» después de la famosa portada con los Príncipes «secuestrada»? -Mmm... se ha hecho más fanzine, más cómic. Antes era más político, nosotros veníamos de la Transición, yo echo de menos el texto. Pero eso de los Príncipes no es nuevo... ya lo hicimos con Villalonga, el de Telefónica, y se enfadó muchísimo. Yo es que estuve en El Jueves desde 1982 hasta el 2000, así que ahora no te puedo decir. Pero las montamos muy gordas. Cuando estaba yo sacamos un libro especial que se llamaba Las 100 mejores ideas de Aznar . Y estaba en blanco. Todas las páginas estaban en blanco. -Tengo entendido que el Rey es un gran lector de la revista... -Sí, a mí me dijo que iba a comprarla en moto y se la enseñaba luego a la familia, y se partían. Una vez le presenté a un dibujante gallego, Abelenda, y éste le dijo: «Perdone, pero yo soy republicano». Y él le espetó: «Pues ya somos dos».