Desde la Transición los héroes del género negro han sido periodistas, detectives y policías

«Estamos pasando del fin de las ideologías al fin de las ilusiones»

Fernando Martínez Laínez trazó un recorrido por la historia reciente de la novela negra

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E. Gancedo - león
León

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La primera de las jornadas del octavo Congreso de Escritores de España dio comienzo ayer con la participación de los autores Fernando Martínez Laínez (quien habló de Personajes de la novela negra española: un recorrido crepuscular ); Fernando Marías (con P ensamiento y literatura en la literatura juvenil ), y, por un cambio en el programa, Jesús Hilario Tundidor (quien disertó sobre Poesía, pensamiento ). Moderó la sesión el escritor y traductor Antonio Gómez Rufo. Martínez Laínez, uno de los más respetados autores españoles de novela negra, trazó un recorrido por la historia reciente del género, a su juicio «refleja la transformación que ha experimentado la sociedad española desde la Transición». Recordó cómo, en aquella etapa de explosión de las libertades, los héroes solían ser, sobre todo, periodistas enfrentados al poder despótico, en lo que muchas veces era «un maniqueísmo de cartón piedra». De hecho, para el autor de Escritores espías, «todavía hoy sigue predominando un tono de ambientación política bastante simplista». Después llegaría el modelo del «detective privado», la mayoría calcados de un mismo patrón, con sus «clichés de perdedor sufriente», «nihilista», «divorciado» y «habitualmente alcohólico». Un tercer protagonista -que se fue imponiendo a medida que la democracia se iba instalando en España y las fuerzas del orden dejaron de tener el matiz represor que ostentaban en el franquismo- serían los policías «reales, de placa». Sobre el momento actual lamentó Martínez Laínez el relativo atraso de la novela negra española («rezagada», la calificó) con respecto al vigor del género en Francia o Italia, y la escasa exploración que ha practicado de las relaciones entre «el crimen y la política». Apoyándose en ejemplos novelescos como el Toni Romano de Juan Madrid o el Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, hizo ver cómo este tipo de personajes fue pasando de unos comienzos ilusionantes y comprometidos a la marginalidad, el olvido o la dispersión. Lo mismo que está pasando, sostuvo, con la sociedad en general. «No es que asistamos ya al crepúsculo de las ideologías, sino al de las ilusiones».

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