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La sublimaciónde la chatarra
El artista leonés Juan Carlos Uriarte inaugura el ciclo Escultura nel Patiu-™l Palaciu, con su obra Arqueología Industrial
El artista leonés Juan Carlos Uriarte posa junto a sus obras
león
Juan Carlos Uriarte, pintor, escultor y fenicio de vocación, es, además, un intrépido arqueólogo que, emulando a Indiana Jones, busca en los rincones más apartados piezas para sustentar su trabajo en tres dimensiones.
Uriarte ofrece a los leoneses, en lengua vernácula, la muestra de su último trabajo, un grupo escultórico realizado, única y exclusivamente, con elementos metálicos rescatados de los rehechos industriales.
Su exposición en el antañón Palacio de Don Gutierre abre el ciclo titulado
auspiciada por la Conceyería de Cultura Llïonesa. En la serie de exposiciones que ahora comienza tienen prevista su participación los más insignes escultores de la villa y corte.
Para explicar su Arqueología, Uriarte no tiene inconveniente en retrotraerse a la cultura de Roma. «De la misma forma que en Pompeya aparecen piezas, hoy consideradas reliquias históricas en su función original, la fábrica, cúspide de la revolución industrial, que cambió la vida del ser humano desde finales del siglo XVIII, se nos muestra como el mejor entorno para comprender parte de la cultura contemporánea. Este hecho nos enseña que lo cotidiano también es arte. No sólo un boceto de Da Vinci sobre posibles aparatos, sino la propia materialización, el engranaje o la chimenea son arte».
Uriarte se ha sumergido en el agitado mundo de un taller metálico para realizar el trabajo que ahora se expone en el recoleto patio del palacio de Don Gutierre. «Ha sido una labor de ingenio, de buscar entre todos los retales industriales para encontrar aquellos que se pudieran convertir en una obra de arte. Creo que es una buena aportación a este tiempo de crisis, ya que no me podía permitir una gran inversión. He gastado lo mínimo posible para realizar una pieza destinada a un espacio concreto. El resultado ha sido una serie de estructuras que dan forma a un conjunto. La escultura quizá recuerde -”dice el autor-” a una especie de bosque de palos, a una fuente pompeyana-¦ y ya que se titula Arqueología Industrial pues, evidentemente, también tiene algo de ruina de nuestro tiempo. En una de las piezas que componen la obra hay un homenaje al Péndulo de Foucault, con una gran bola que pende dentro de una tubería de hiero».
Por su parte Abel Pardo, flamante conceyeiru de Cultura Llïonesa, explica que este ciclo de exposiciones que acaba de comenzar es «el camino para conocer el pasado y proyectarlo hacia el futuro, ya que la cultura es la base de las personalidad de los grupos humanos. En este caso un futuro individual, pero también colectivo que nos habla de lo que somos y de lo que queremos ser. Un futuro de Llión y para Llión». Dicho queda.
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