Diario de León

El premio Cervantes leonés sigue escribiendo y atraviesa ahora «una gran plenitud creativa»

Andrés Sorel presentará en enero su «novela-biografía» de Gamoneda

«La intensidad de la represión que hubo en León fue mucho mayor de lo que se supone», asegura

Antonio Gamoneda y Andrés Sorel, durante el pasado Congreso de Escritores de España que acogió León

Antonio Gamoneda y Andrés Sorel, durante el pasado Congreso de Escritores de España que acogió León

Publicado por
E. Gancedo
León

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El Antonio Gamoneda más cercano. Las heridas de un pasado -”reciente pero olvidado-” que marcó a fuego a quienes lo vivieron. Una capital de provincia llena de miedo y de silencio. Es

, el nuevo libro del escritor Andrés Sorel en el que Gamoneda y León aparecen en su plena intimidad, sin artificios ni disfraces. En enero, este autor y secretario de la Asociación Colegial de Escritores de España quiere presentarlo en la capital leonesa como gran homenaje al poeta y premio Cervantes que, «mejor que nadie», y «con la crudeza más desgarrada y real que se pueda imaginar, supo describir los abusos y la injusticia del franquismo», según manifiesta.

¿Novela, biografía, ensayo? «Cada vez creo menos en la división en géneros -”confiesa Sorel-”, pero yo lo encuadraría dentro de la narrativa». Una novela, pues, que sigue los pasos vitales y literarios de Gamoneda desde su nacimiento hasta casi nuestros días, deteniéndose especialmente en los momentos clave de su evolución como escritor. Para ello, Sorel viajó en numerosas ocasiones a León (y a Boñar, uno de los «retiros» creativos del premio Cervantes) y compartió muchas horas con el genial poeta asturleonés. Todo encaminado a ofrecer un «testimonio terrible» de cómo se desarrolló la vida en la España durante el peor de los franquismos.

Por eso, Andrés Sorel también tuvo que documentarse a fondo sobre cómo era la capital leonesa en la primera mitad del siglo XX (por ejemplo, leyó las recién descubiertas memorias de Enrique Gonzáles Luaces, alcalde de León en 1936, que se guardan en el Archivo de la Memoria de Salamanca); además de leer y estudiar «cada verso de Gamoneda por lo menos siete veces», amén de otras declaraciones y escritos suyos (ensayos, colaboraciones, prólogos, etc.).

Diálogos, visitas a los lugares físicos en los que se desarrolló su vida, y lectura de toda su obra poética son los puntales sobre los que se apoya

(RD Editores), un libro que Andrés Sorel tardó un año en elaborar y que quiere presentar «en la estación de Renfe o en algún lugar cercano a ella, por ser el espacio en el que transcurrieron los primeros años de la vida de Gamoneda», confiesa el también director de la revista

.

Años de hierro

Preguntado por cuál fue el aspecto que más le sorprendió a lo largo de toda esta investigación, Sorel no duda en mencionar «la intensidad represiva que se vivió en la provincia de León», quizá por su «situación geográfica, por contar con una línea de frente de guerra abierta en el Norte» y por sus episodios de feroz resistencia guerrillera.

Y en torno a la vida cotidiana del Gamoneda de los años cincuenta y sesenta, responde Sorel a quienes acusan al poeta de connivencia con los poderes fácticos, que para responder a esa pregunta basta con fijarse en su vida laboral o en la negativa actitud que mantenía con él «un familiar suyo, uno de los más nefastos fascistas de la época; mientras que, por contra, Leopoldo Panero, nada más salir de San Marcos, pasó a ser inmediatamente mimado por el poder». En resumen, expresa Sorel, «no hay un testimonio más crítico, profundo y definitivo que el suyo sobre una época de empobrecimiento cultural y violencia fascista».

Y por cierto que el poeta se halla en plenitud creativa: «Ha vuelto a escribir y desde su viaje a Chiapas tiene numerosos poemas acabados», comenta el autor.

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