Explica que un buen columnista debe huir del exhibicionismo de la crueldad y buscar la compasión
«Me gusta pensar que, en el fondo, llevo 25 años contando la vida del lector»
Eduardo Aguirre presenta «Columna sin pedestal», un resumen de su oficio como articulista

Eduardo Aguirre ante el escaparate de una librería en la que ya aparece su libro
león
Eduardo Aguirre presenta esta tarde en el Instituto Leonés de Cultura el libro
, un resumen de sus 25 años ejerciendo la opinión desde las páginas de Diario de León. Dice que las columnas son el corazón del periódico, arquitectura sin planos las llama, y él sigue construyéndolas cada día con los mimbres de la verdad, la compasión y la fidelidad a sí mismo. Enemigo de lo políticamente correcto, cree sin embargo que el ejercicio del periodismo debe conformarse en la búsqueda ética y la reflexión sobre la condición humana, un paraje al que se llega -”dice-” a través del misterio de la bondad. «No me interesa el exhibicionismo de la crueldad, del que sólo busca el deleite personal, el envilecimiento del lector», precisa.
.. una declaración de intenciones en la que está impresa la filosofía que ha guiado sus más de 1.500 columnas y que se resume en un pensamiento del propio Aguirre: «Cuando escribo una columna no busco que el lector piense -˜¡Qué sensible es Eduardo Aguirre-™!, sino -˜¡Qué sensible soy yo que me gustan las columnas de Eduardo Aguirre!-™». Con este razonamiento, y consciente de que, sí, por supuesto que hay alguien ahí, el periodista confiesa que su finalidad, durante los últimos 25 años, ha sido contar la vida del lector.
Y es que Eduardo Aguirre se sirve del detalle para alcanzar las categorías, esas que siempre llegan y se resumen en dos o tres verdades universales. «Cuando leo el capítulo
, me doy cuenta de que sigo siendo el mismo. Tras las pruebas de la vida puedes optar por caer al abismo o permanecer firme. Yo he decidido no escribir a través de heridas y cicatrices».
publicado por Dues Ensayo, está estructurado en seis bloques:
y
y ha sido prologada por Fernando Aller, director de Diario de León, y Francisco Sosa Wagner, catedrático de Derecho Administrativo (ambos le acompañarán hoy en el ILC). Precisamente, Eduardo Aguirre subraya el agradecimiento que siente hacia personas que, como el propio Aller o Francisco Martínez Carrión, le ayudaron en sus primeros pasos profesionales. «Estoy muy contento de ser un columnista de un periódico de provincias, que no provinciano», resalta, y añade que nunca ha sentido nostalgia de Madrid. Recuerda también la ayuda prestada por Juan Florencio Pérez
o los grandes consejos impartidos por el magisterio de José Vela Zanetti.
En el acto de hoy, el periodista leerá dos o tres columnas a través de las cuales dejará su impresión acerca de qué es columnismo y comenta que la pacatería de hoy en día hace que alguna podría ser considerada políticamente incorrecta. Es el caso de la titulada
. En ella, Aguirre explicaba la historia de la patada infringida a José Luis Díaz Villarig a costa del Pacto Cívico: «El olvido sin más, sin voluntad de superación, es injusto y no aporta enseñanzas. Implicaría aceptar que la pierna era, finalmente, del propio Villarig, que se autopateó. Y tampoco es eso». El humor, uno de los géneros en los que Aguirre se mueve con mayor comodidad, aunque, de nuevo, combinado con la compasión y liberado del
que con tanta soltura se practica hoy en día. «Yo soy más de Mihura», dice.
Añade que ningún columnista puede vivir sin los lectores y que también él se pregunta para quién escribe. «En una ocasión titulé una columna
Pues bien, a los pocos días, una mujer se me acercó y me dijo -˜Que sepa usted que yo estoy ahí-™». Pue eso, que hoy, si quieren, pueden volver a estar ahí, como durante estos últimos 25 años, con Eduardo Aguirre, que promete que no se emocionará.
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