«No hay libertad en los países árabes, pero tampoco aquí: en Occidente continúa la censura»

«El hombre no será libre hasta que no abandone las verdades reveladas»

Adonis, el gran poeta sirio, recibió ayer el Premio Leteo que organiza este activo club cultural leonés

Adonis, quien clamó contra quienes dicen detentar «la exclusividad de la verdad», entre

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E. Gancedo
León

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Un soplo de aire cálido y diferente llegó ayer al Auditorio Ciudad de León. Era la poesía arrebatada y deliciosamente libre del escritor sirio Ali Ahmad Said Asbar, Adonis, quien recibió el Premio Leteo que entrega cada año este muy activo club literario leonés.

Adonis respondió rotundo y claro a todo lo que le preguntó el no muy numeroso pero sí muy entregado -”y buen conocedor de su obra-” público presente, abordando tanto cuestiones literarias como referidas a la más pura actualidad. Previamente había ofrecido una rueda de prensa acompañado por su gran amigo el artista iraquí Jafar T. Kaki, residente en España desde 1979 y que por la tarde abrió, en el Ateneo Cultural El Albéitar, una exposición titulada

, basada en la obra del poeta sirio, que podrá verse del 12 al 30 de enero, de 12.00 a 14.00 y de 18.30 a 20.30 horas, de lunes a viernes.

Adonis, que recibió el premio «encantado», sobre todo por proceder «de un grupo de poetas jóvenes», aseguró que las diferencias entre Oriente y Occidente son más «de índole político y económico»; pero, en lo que respecta al arte, esa separación «es bastante reciente». «Hay un sólo universo», sentenció, haciendo ver que, por ejemplo, el Quijote «también forma parte de mi patrimonio cultural, y del de todos los árabes y todos los hombres». «Don Quijote no es más occidental que oriental», recalcó.

Ante la pregunta de si es posible, hoy en día, una creación artística verdaderamente libre en los países árabes, Adonis recordó que la libertad absoluta «no existe»: «La diferencia de libertad entre Oriente y Occidente es una cuestión de grado, no de naturaleza», expresó. «De todas maneras, también en Occidente perviven leyes y costumbres que van contra la libertad humana, y una censura que se impone desde diversas instancias, entre ellas, la Iglesia católica», continuaba.

Obviamente, constató que la falta de libertad es mucho mayor en los países árabes -”él mismo tiene fijada su residencia en París-”, donde la censura y el monolitismo son asfixiantes en muchos casos, y dijo que la libertad no llegará a aquellas regiones «hasta que la gente no hable, de manera expresa, literal, de lo que quiere y de lo que sueña». Así pues, el combate de los creadores «de allí, y también de aquí», es «agrandar las fronteras de la libertad», transmitió. Un duro combate, un camino «muy largo aún», y una libertad que no llegará, del todo, «hasta que el hombre no abandone esa visión monoteísta que proporciona verdades reveladas y absolutas, mientras triunfen esas religiones, siempre existirá la censura», sentenció.

Tras la recogida del premio, Adonis -”cuyo nombre ha sonado para el premio Nobel de Literatura en repetidas ocasiones-” confesó su conocimiento y gran estimación de la poesía española (Lorca, Alberti, Aleixandre, pero también «el gran Gamoneda»), y declaró que conseguir el Nobel no le quita el sueño. «Es un problema del comité que tiene que otorgarlo, no mío».

Aplaudido en varias ocasiones por el público, Adonis (quien informó que ya está disponible, en traducción española, el primer tomo de su monumental

, obra comparada con

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), citó a un escritor y crítico de su país, según el cual la humanidad se divide en dos: «Los que tienen religión, y no tienen razón; y los que usan su razón pero no tienen religión».