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A los treinta y pocos, silicosis

«Piorno», el autor del libro «Héroes de la oscuridad y el silencio», critica que no hubo institución pública alguna que se preocupara debidamente por la situación de los mineros

El trabajo agotador se revela en los rostros de este grupo de picadores, según una de las fotos del

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E. Gancedo
León

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«Aunque es imposible recoger en un libro todos sus nombres y sus recuerdos, esta obra quiere contribuir a conservar para la memoria del valle de Laciana unos cuantos nombres y anécdotas que, de no quedar recogidos, pronto entrarían de lleno en el olvido». Quien así habla es

, seudónimo bajo el cual se oculta el autor del libro

(ediciones Piélago del Moro) y que ya es un viejo conocido para los lectores de la emblemática revista

y de otras publicaciones.

Una vez presentado este libro prologado por el conocido locutor berciano Luis del Olmo (que lleva muchos años mostrando su proximidad y afecto por la minería), Piorno sale de su anonimato y responde a nuestras preguntas. Y así, por ejemplo, a la cuestión de si se ha hecho realmente justicia -”desde los instituciones nacionales, provinciales o locales-” a la labor histórica de los mineros, Piorno responde: «Sinceramente, creo que no. A mi modesto entender, las instituciones, tanto las provinciales como las nacionales, nunca se preocuparon debidamente de la situación personal de los mineros. En cuanto a las locales... resulta más confortable buscar cobijo bajo un árbol que bajo un espino. Salvo cuando sucedían accidentes mortales, de resonancia, poco o nada se hablaba de los mineros y, en esos casos, el eco no duraba más allá de un par de días».

Pero, ¿nos podemos hacer hoy en día una idea cabal de lo que era el trabajo en la mina? Piorno confirma que la dureza de la labor minera de hace cinco o seis décadas «era extrema». «Evidentemente -”explica-”, no todos los trabajos en la mina eran iguales, pero, por citar algunos, picadores y barrenistas principalmente, en muchos casos, eran hombres que con treinta y pocos años alcanzaban el segundo grado de silicosis».

«¿Anécdotas? La anécdota, generalmente, suele ser un hecho puntual y, de alguna forma, divertido -”asevera Piorno-”. Para contar alguna anécdota habría que salir del interior de la mina. A lo sumo, podría contar que, además de la dureza del trabajo, algunos mineros residentes en los pueblos de Cuevas y Tejedo, para ir a trabajar a Calderón, cruzaban diariamente por el monte, subiendo hasta el alto de Braña Ronda y bajando hasta Villager y, al terminar la jornada, la caminata era a la inversa. Las gentes de los pueblos mencionados, los que conocen ese recorrido, saben el sacrificio que eso representaba».

Ante la pregunta de si existen rasgos diferenciadores de la minería lacianiega con respecto a la de otras zonas, Piorno dice que con las minas de alguna zona, «en concreto, con las de Asturias, en mi opinión, sí que había diferencias considerables. En las minas de Laciana a los trabajadores se les exigía más; mucho más. La MSP, y me refiero siempre a la de aquellos años, al ser una empresa de capital privado, no tenía los apoyos económicos que las empresas estatales recibieron durante muchos años de los diferentes gobiernos. No digo que no recibiesen ninguna ayuda, pero, en ningún caso en la misma cuantía».

También reflexiona Piorno sobre la cuestión de si la minería aportó más cosas positivas o negativas a Laciana y a las otras comarcas mineras de León y las necesarias medidas para potenciar o rescatar, hoy, la economía de las zonas mineras: «Considero que la provincia de León se ha sustentado, principalmente, de la minería, de la agricultura y, en grado muy inferior, de la ganadería. No dispongo de la necesaria estadística para hacer una aseveración de datos, pero, sinceramente, creo que la minería, durante varias décadas, fue la principal fuente de ingresos. ¿Rescatar, hoy, la economía de las zonas mineras? Me gustaría tener la fórmula, pero si las autoridades competentes, por lo que se ve, no la tienen...».

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y el silencio, imagen y palabra entrelazadas en estas páginas que convirtie un puñado de viejas fotos en historia viva. A través de 75 imágenes, todas ellas, inéditas, Piorno desgrana recuerdos, anécdotas, nombres y hechos que conoció Laciana desde los inicios mismos de la minería.